El té de calabaza blanca es elegido por muchas familias como una bebida refrescante gracias a su sabor refrescante y fácil de beber. En lugar de comprar refrescos embotellados, cocinar esta bebida en casa no solo ayuda a controlar los ingredientes, sino que también limita los residuos plásticos.
Los ingredientes básicos incluyen calabaza blanca en rodajas, fruta la hán, caña de azúcar, manzanas rojas, seda de maíz y un poco de sal. Las amas de casa pueden agregar regaliz o rosas para realzar el sabor.
La forma de hacerlo es bastante sencilla cuando todos los ingredientes deben lavarse, ponerse en una olla para cocinar lentamente, añadir agua casi hasta llenar la olla y hervir a fuego lento durante unas 3 a 4 horas. Durante la cocción, el la hán y la caña de azúcar crearán un sabor dulce natural, lo que ayudará a que el té no necesite azúcar y siga siendo fácil de beber.

Además de la receta básica, las amas de casa también pueden ajustarla de forma flexible según su gusto. Si desea cambiar el sabor dulce, use azúcar de roca o longan. Para crear aroma, debe agregar hojas de pandan, crisantemos o raíces de tranh. Para las personas con constitución fría, unas rodajas de jengibre ayudarán a equilibrar la naturaleza fría de la bebida.
Después de cocinar, deja que el té se enfríe para guardarlo en el compartimento frío del refrigerador y úsalo gradualmente durante el día. Cuando se bebe frío, el té de calabaza blanca tiene un sabor ligero y refrescante, lo que ayuda a refrescarse eficazmente. Además, añadir semillas de chía también es una opción popular para aumentar la fibra y crear una sensación extraña.
Con un método sencillo y ingredientes fáciles de encontrar, el té de calabaza blanca sin azúcar será una sugerencia adecuada para cambiar el menú diario de bebidas, especialmente en el caluroso verano.