Comienza el día con jugo de limón y miel
Comenzar el día con un vaso de agua tibia con limón y miel puede traer cambios innovadores. El limón es rico en vitamina C y antioxidantes, lo que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y el metabolismo del cuerpo.
Mientras tanto, la miel tiene efectos antiinflamatorios y proporciona energía rápida al cuerpo. Un estudio en la revista especializada Clinical Biochemistry and Nutrition muestra que los compuestos polifenólicos contenidos en los limones tienen un efecto de apoyo significativo en la pérdida de peso y la reducción de grasa.
La forma de beber es muy sencilla: mezclar media agua de media lima y una cucharada de miel con un vaso de agua tibia. Beber antes del desayuno para activar el metabolismo y apoyar la digestión durante todo el día.
Desayuna sano y nutritivo.
Desayunar rico en nutrientes juega un papel muy importante en la pérdida de peso. Un estudio muestra que un desayuno rico en proteínas puede reducir significativamente la sensación de hambre y evitar comer demasiado después.
Un desayuno equilibrado puede incluir huevos (con alto contenido de proteínas que ayudan a sentirse llenos por más tiempo); cereales integrales que proporcionan energía estable; frutas que ayudan a proporcionar vitaminas y minerales.
Haz ejercicio durante al menos 1 hora al día
El ejercicio es un componente muy importante en cualquier plan de pérdida de peso. Fíjate el objetivo de hacer ejercicio de alta intensidad todos los días, que puede incluir ejercicios cardiovasculares como caminar, correr y ejercicios de fuerza para construir masa muscular y mejorar el metabolismo. No necesitas ir al gimnasio para hacer ejercicios de alta intensidad, en cambio, actividades como: Bailar, nadar o incluso jardinería pueden mantener un estilo de vida dinámico y quemar calorías.
Come despacio, concéntrate en las comidas.
Comer despacio y concentrarse puede ayudar a reducir la cantidad de calorías que absorbe el cuerpo y apoyar la digestión. Se necesitan 20 minutos para que la mente reciba una señal del estómago que indique que está lleno, por lo tanto, si comes demasiado rápido, es posible que comas demasiado antes de darte cuenta. Debes masticar bien, disfrutar de cada bocado y evitar factores distraídos como la televisión o el teléfono.
Reduce el consumo de refrescos.
Las bebidas azucaradas como los refrescos, los jugos de frutas... pueden ser una fuente significativa de calorías "vacías" que provocan aumento de peso. Los estudios demuestran que las calorías "vacías" provocan sensación de hambre y pueden provocar fácilmente un consumo excesivo de calorías durante el día. Reducir el consumo de refrescos puede ayudar a perder peso y reducir el riesgo de obesidad.
El consejo es cambiar a bebidas más saludables como: agua, té de hierbas o café negro.
Prestar atención al sueño
El sueño juega un papel importante en el proceso de pérdida de peso. La falta de sueño puede alterar el equilibrio hormonal que ayuda a controlar el hambre, lo que lleva a un aumento de los antojos y a consumir más alimentos ricos en calorías.
Un estudio publicado en la publicación especializada Internal Medicine muestra que las personas con falta de sueño tienen más dificultades para perder peso que las personas con buen sueño, incluso si los 2 grupos siguen la misma dieta. Intenta dormir al menos 7-8 horas de sueño de calidad cada noche para apoyar el proceso de pérdida de peso.
Beba 7-8 vasos de agua al día
Beber mucha agua todos los días es muy bueno para el proceso de pérdida de peso y la salud en general. Beber agua ayuda a frenar los antojos, mejorar el metabolismo y eliminar las toxinas del cuerpo.