Sentarse demasiado tiempo aunque siga haciendo ejercicio
Muchas personas piensan que solo dedicar 30-60 minutos al día a hacer ejercicio es suficiente. Sin embargo, si la mayor parte del tiempo restante es sentado trabajando, viendo la televisión o usando el teléfono, el riesgo de acumulación de grasa visceral sigue aumentando.
Los expertos recomiendan levantarse y hacer ejercicio ligero cada 30-60 minutos de trabajo, caminar unos minutos o realizar estiramientos para reducir el tiempo de sentadilla continua.
Quedarse despierto hasta tarde y dormir fuera del ritmo biológico
No pocas personas todavía duermen lo suficiente de 7 a 8 horas, pero a menudo se quedan despiertas hasta muy tarde. Aplazar regularmente el momento de acostarse en comparación con el reloj biológico natural puede estar relacionado con una mayor cantidad de grasa abdominal y grasa visceral, especialmente en los hombres.
Comer bocadillos continuamente con alimentos súper procesados
Un paquete de galletas, unas rodajas de salchicha o un vaso de té con leche pueden no marcar la diferencia de inmediato. Sin embargo, consumir regularmente alimentos súper procesados ricos en azúcar, almidón refinado y grasas saturadas aumentará el exceso de energía, promoviendo la acumulación de grasa visceral.
Salta el desayuno y come mucho por la noche.
Muchas personas se saltan el desayuno para perder peso, pero comen demasiado al final del día. Esto puede hacer que la energía total ingerida supere las necesidades y, al mismo tiempo, afecte el reloj biológico del proceso metabólico.
Comer demasiado por la noche, especialmente alimentos ricos en energía, puede contribuir a aumentar la acumulación de grasa abdominal si se prolonga.
Tensión prolongada
La presión laboral o la falta de tiempo de descanso a menudo se subestiman. Sin embargo, el estrés crónico aumenta la secreción de cortisol, una hormona relacionada con la tendencia a acumular grasa en el abdomen y alrededor de los órganos internos.
Solo preocuparse por el peso y ignorar la cintura
Un error común es pensar que las personas con un peso normal no tendrán grasa visceral. De hecho, todavía existe la situación de "delgada pero con mucha grasa visceral", cuando la cantidad de grasa alrededor de los órganos aumenta aunque el IMC no sea alto.
Por lo tanto, los expertos recomiendan controlar más la circunferencia de la cintura, la proporción cintura/trasero y hacerse chequeos médicos periódicos si existen factores de riesgo como poca actividad física, presión arterial alta o antecedentes familiares de enfermedades metabólicas.