El tamarindo es una fuente de muchos compuestos biológicos beneficiosos como polifenoles, flavonoides, ácido tartárico, vitamina C junto con una cantidad significativa de potasio, magnesio y fibra soluble.
Estos compuestos antioxidantes tienen la capacidad de neutralizar los radicales libres, un factor que contribuye al daño a las células hepáticas en muchas enfermedades metabólicas.
Si desea utilizar el jugo de tamarindo como bebida para apoyar la salud, la forma de prepararlo también es muy importante. Los usuarios deben elegir entre 20 y 30 g de carne de tamarindo madura, mezclar con 300-500 ml de agua, limitar o no añadir azúcar.
Agregar demasiado azúcar puede aumentar las calorías, lo cual es desventajoso para las personas con sobrepeso o hígado graso no alcohólico. Se pueden agregar unas rodajas de jengibre o menta para realzar el sabor en lugar de usar mucho azúcar.
El momento adecuado para beber es unos 30-60 minutos después de las comidas o a mitad de la tarde. No debe beberse con el estómago vacío porque el tamarindo contiene muchos ácidos orgánicos, que pueden causar irritabilidad o malestar en personas con antecedentes de úlceras de estómago, reflujo gastroesofágico.
Solo debe consumir alrededor de un vaso al día, combinado con una dieta rica en verduras, frutas, cereales integrales y limitar el alcohol y los refrescos.
Cuando se usa con moderación en una dieta saludable y un estilo de vida científico, el jugo de tamarindo puede convertirse en una bebida nutritiva que contribuye a mantener la función hepática.
Los expertos también señalan que ningún alimento individual puede sustituir el tratamiento de las enfermedades hepáticas. Las personas con hepatitis viral, cirrosis, hígado graso grave o que estén tomando medicamentos para el tratamiento deben consultar a un médico antes de tomarlos con regularidad.