Según el Programa de prestación de servicios públicos de telecomunicaciones hasta 2030, se ha fijado el objetivo de apoyar con 400.000 teléfonos inteligentes a los pobres, junto con la orientación de garantizar que el 100% de los hogares pobres que necesiten acceder a Internet. Esta cifra, desde una perspectiva política, no es solo apoyar con equipos, sino "dar acceso" a información y tecnología.
La transformación digital no es solo una historia de infraestructura, datos o plataformas tecnológicas. Su núcleo radica en la capacidad de cada individuo para participar en el ecosistema digital. Pero la realidad muestra que una parte no pequeña de la población, especialmente los pobres, todavía está fuera del juego solo por falta de un dispositivo conectado.
Sin teléfonos inteligentes, la gente tiene dificultades para acceder a los servicios públicos en línea, no puede pagar digitalmente, no puede estudiar en línea e incluso no puede actualizar la información oficial de manera oportuna.
Un teléfono inteligente, cuando se coloca en las manos de quien lo necesita, puede crear grandes cambios. Para los agricultores, es una herramienta para acceder al mercado, vender en línea, actualizar los precios. Para los trabajadores autónomos, es un medio para encontrar trabajo, conectar servicios. Para los estudiantes, es una puerta de conocimiento.
Cuando la gente tiene dispositivos, puede "entrar" en la economía digital al menor costo.
Por lo tanto, la política de apoyo telefónico no solo tiene el significado de acceder a la información, sino que también abre nuevas oportunidades de sustento. Esta es la diferencia entre el apoyo tradicional (para la comida) y el apoyo moderno (para las herramientas de creación de valor).
Sin embargo, sería una omisión detenerse solo en la emisión de dispositivos.Un teléfono inteligente no tendrá mucho significado si el usuario no sabe cómo explotarlo.
La realidad muestra que no pocas personas mayores, personas en áreas remotas y aisladas, aunque tienen teléfonos, solo los usan para hacer llamadas, sin aprovechar las utilidades digitales.
El Estado, las empresas de telecomunicaciones y las organizaciones sociales deben coordinarse para implementar programas de capacitación en habilidades digitales básicas: Uso de aplicaciones, seguridad de la información, transacciones en línea... Entonces, el teléfono realmente se convertirá en una herramienta para mejorar la calidad de vida.
En el panorama de la transformación digital nacional, el apoyo telefónico para los pobres, aunque es un pequeño "fragmento", es fundamental, porque está directamente relacionado con las personas. Cuando cada ciudadano puede conectarse, acceder y participar en el entorno digital, el nuevo país digital se forma de manera sostenible y inclusiva. En otras palabras, popularizar los teléfonos inteligentes para los pobres no es solo apoyar la tecnología, sino dar oportunidades. En la era digital, las oportunidades son la clave para que nadie se quede atrás.