El sábado, hora local, el Sr. Yao Dezhong, director del Instituto de Ciencias Cerebrovasculares de Sichuan (China), dijo que China podría presenciar la aplicación generalizada de la tecnología de interfaz cerebro-computadora (BCI) en los próximos 3 a 5 años, cuando los productos se completen gradualmente y entren en la etapa de servicio a la comunidad.
Según el Sr. Yao, las nuevas políticas de China destinadas a promover el desarrollo de la tecnología BCI no traerán cambios inmediatos. Sin embargo, en los próximos años, algunos productos pueden madurar lo suficiente como para satisfacer las necesidades reales de la gente, especialmente en el campo de la medicina y la rehabilitación.
BCI es una tecnología que permite que el cerebro humano se conecte directamente a una computadora o dispositivo electrónico a través de señales neuronales.
Se espera que esta tecnología abra un gran avance en el tratamiento de las enfermedades neurológicas, ayudando a los pacientes paralíticos o con pérdida de extremidades a controlar manos robóticas, sillas de ruedas inteligentes u otros dispositivos de apoyo pensando.
En el nuevo plan quinquenal anunciado, Pekín ha convertido al BCI en una industria estratégica del futuro, a la par con campos de tecnología avanzada como la inteligencia artificial, la comunicación 6G, la tecnología cuántica y la reactividad nuclear.
China se ha fijado el objetivo de lograr grandes avances técnicos para 2027, y al mismo tiempo construir de dos a tres empresas BCI líderes en el mundo para 2030.
Actualmente, China es el segundo país del mundo en llevar a cabo pruebas invasivas de BCI en humanos, después de Estados Unidos. Los científicos chinos planean contratar a más de 50 pacientes para participar en las pruebas este año.
Los recientes ensayos a gran escala han dado resultados positivos. Algunos pacientes paralizados o amputados pueden recuperar parte de su capacidad motora, incluso controlar dispositivos robóticos a través de señales cerebrales.
Estos avances muestran el gran potencial de la tecnología BCI en el tratamiento y la rehabilitación neurológica.
Para promover la comercialización, China ha comenzado a integrar algunos métodos de tratamiento BCI en el sistema nacional de seguro médico en algunas provincias piloto.
Según las previsiones de CCID Consulting (una empresa de consultoría de tecnología de la información con sede en Beijing, China), el mercado de BCI en China podría alcanzar una escala de 5.58 mil millones de yuanes (unos 809 millones de dólares) en 2027.
El Sr. Yao cree que China tiene muchas ventajas en este campo, incluida una gran población, altas necesidades de tratamiento, cadenas industriales de costos competitivos y abundantes recursos humanos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Sin embargo, el gran desafío sigue estando en la brecha entre la investigación científica y la aplicación clínica. Según él, el proceso de pasar de las pruebas en laboratorio a las pruebas en pacientes suele ser largo y complejo.
Para resolver este problema, muchos hospitales en China han establecido laboratorios especializados en investigación de BCI para acortar el proceso de desarrollo.
En la carrera tecnológica global, empresas estadounidenses como Neuralink de Elon Musk se están centrando en chips implantables directamente en el cerebro. El robot quirúrgico de Neuralink puede implantar cientos de electrodos en el cerebro en solo unos minutos, creando una ventaja técnica significativa.
Sin embargo, los investigadores chinos están desarrollando muchos enfoques diferentes, incluidos el BCI invasivo, el semiinvasor y el no invasivo.
Entre ellas, la tecnología seminvasiva, colocando el dispositivo en la superficie del cerebro, puede reducir la calidad de la señal pero ayuda a limitar el riesgo de daño tisular y complicaciones postoperatorias.
Según los expertos, si se mantiene el ritmo actual de investigación y pruebas, la tecnología de interfaz cerebro-ordenador podría salir pronto del laboratorio y convertirse en una herramienta de apoyo para la medicina y la tecnología en la vida cotidiana.