Aunque los riñones funcionan continuamente día y noche, cenar demasiado salado, con demasiada proteína o con demasiados alimentos procesados puede aumentar la carga metabólica de este órgano.
Por lo tanto, construir una cena razonable es una forma sencilla de ayudar a proteger los riñones a largo plazo.
El primer principio es limitar la sal. Muchos estudios demuestran que una dieta alta en sodio aumenta el riesgo de hipertensión, una de las principales causas de daño renal.
Por lo tanto, la cena debe reducir platos como encurtidos, tocino, salchichas, fideos instantáneos, conservas y salsas demasiado saladas. En cambio, debe priorizar los alimentos frescos y utilizar especias naturales como cebolla, ajo, jengibre, hierbas aromáticas para realzar el sabor del plato.
El segundo principio es comer una cantidad moderada de proteínas. La proteína es muy necesaria para el cuerpo, pero cuando se metaboliza, crea desechos que los riñones deben filtrar.
Para las personas en riesgo o que padecen enfermedad renal, comer demasiada carne en la cena puede aumentar la presión sobre los riñones. Los nutricionistas recomiendan priorizar las porciones moderadas de pescado, carne magra, aves sin piel o tofu en lugar de comidas ricas en carne roja y vísceras.
Además, aumentar las verduras y los cereales integrales es una opción beneficiosa para la salud renal. Una cena ideal puede incluir la mitad de verduras, un cuarto de proteína magra y un cuarto de carbohidratos saludables como el arroz integral o la avena. Esta forma de dividir ayuda a proporcionar suficiente energía sin que el cuerpo consuma demasiadas calorías por la noche.
El método de preparación también es muy importante. Se deben priorizar los platos hervidos, al vapor, estofados o a la parrilla con poco aceite en lugar de los platos fritos. Los alimentos ricos en grasas saturadas no solo afectan el sistema cardiovascular, sino que también aumentan indirectamente el riesgo de deterioro de la función renal con el tiempo.
Tampoco debe cenar demasiado tarde o demasiado lleno. Una cena ligera, que termine 2 o 3 horas antes de acostarse, ayudará al cuerpo a digerir mejor y apoyará el control del peso. Mantener un peso saludable, una presión arterial estable y un azúcar en sangre saludable son factores importantes para proteger los riñones a largo plazo.
Para reducir el daño a los riñones, la cena debe ser baja en sal, suficiente en proteínas pero sin excedentes, rica en verduras y limitar los alimentos procesados. Pequeños cambios en los hábitos alimenticios diarios pueden aportar grandes beneficios para la salud renal a largo plazo.