No toda la grasa acumulada en el abdomen es igual. Además de la capa de grasa subcutánea visible, también hay grasa visceral que rodea órganos como el hígado, el páncreas y los intestinos.
Entre ellos, el aumento de la grasa visceral está relacionado con un alto riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.
Una de las causas comunes de la acumulación de grasa abdominal es el exceso de energía prolongado. Cuando la ingesta de calorías supera las necesidades de consumo del cuerpo, el exceso de energía se convierte en grasa y se almacena.
Los alimentos ricos en azúcar añadido, las bebidas azucaradas, los dulces y los alimentos procesados suelen proporcionar muchas calorías pero poco valor nutricional, lo que hace que el riesgo de aumento de grasa abdominal sea mayor.
Un estilo de vida sedentario también es un factor importante. Muchas personas pasan la mayor parte del tiempo sentadas trabajando, utilizando dispositivos electrónicos o participando menos en actividades físicas. Los adultos deben mantener al menos 150–300 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana para ayudar a controlar el peso y reducir la acumulación de grasa visceral.
Además de la dieta y el ejercicio, un sueño de mala calidad también contribuye a aumentar la grasa abdominal. La falta de sueño puede alterar las hormonas que controlan la sensación de hambre y saciedad, lo que hace que el cuerpo anhele alimentos ricos en energía. Las personas que duermen regularmente menos de 6 horas cada noche tienden a acumular más grasa visceral que las personas que duermen lo suficiente.
El estrés prolongado también es una causa notable. Cuando el cuerpo está bajo presión continua, se secreta más la hormona cortisol. Los niveles altos de cortisol durante un período prolongado pueden promover que el cuerpo almacene grasa, especialmente en el abdomen. Esta es la razón por la que muchas personas, aunque no coman demasiado, todavía experimentan aumento de cintura durante el período de estrés.
Además, la edad y los cambios hormonales también afectan la distribución de grasa en el cuerpo. Con la edad, la masa muscular disminuye gradualmente mientras que la velocidad metabólica se ralentiza, lo que dificulta el control del peso. En las mujeres posmenopáusicas, la disminución de estrógeno a menudo hace que la grasa se concentre más en el abdomen.
La acumulación de grasa abdominal es el resultado de muchos factores combinados, como comer con exceso de energía, poca actividad física, falta de sueño, estrés y cambios hormonales.
Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y controlar el estrés son soluciones importantes para ayudar a limitar la grasa abdominal y proteger la salud a largo plazo.