Si la cena es demasiado tarde o con demasiadas purinas, los riñones tienen que procesar una gran cantidad de metabolitos mientras el cuerpo se prepara para descansar. Esto puede reducir la eficacia de la excreción de ácido úrico y provocar un aumento de los niveles de esta sustancia en la sangre.
Cena ligera y baja en purinas
Uno de los principios importantes para controlar el ácido úrico es reducir los alimentos ricos en purinas en la cena. Las purinas son compuestos que abundan en la carne roja, los órganos de animales y algunos mariscos. Cuando las purinas se descomponen, el cuerpo producirá ácido úrico.
Por lo tanto, la cena debe priorizar los alimentos fáciles de digerir como: verduras verdes; tofu o proteína vegetal; cereales integrales; sopa de verduras o sopa ligera.
Aumentar la ingesta de fibra en la cena
La fibra ayuda a mejorar el microbioma intestinal y apoya el proceso de metabolismo de las purinas, reduciendo así la cantidad de ácido úrico acumulado en el cuerpo. Por lo tanto, la cena debe complementar fuentes de fibra como: verduras verdes; frijoles; avena; arroz integral.
Beber agua correctamente por la noche
Los riñones necesitan suficiente agua para filtrar y eliminar el ácido úrico a través de la orina.
Sin embargo, beber demasiada agua justo antes de acostarse puede interrumpir el sueño. Por lo tanto, los expertos recomiendan beber agua aproximadamente 1-2 horas antes de acostarse para apoyar la función renal y no afectar la calidad del sueño.
Evitar las bebidas que aumentan el ácido úrico
Otro hábito importante es limitar las bebidas que pueden aumentar el ácido úrico por la noche. Muchos estudios demuestran que el alcohol, los refrescos y las bebidas con alto contenido de fructosa pueden aumentar la producción de ácido úrico y reducir la capacidad de excreción renal.
Los expertos también recomiendan limitar los jugos de frutas dulces por la noche.
Camina ligera después de la cena
La actividad física ligera después de la cena también ayuda a mejorar el metabolismo. Caminar 15-20 minutos después de comer puede estimular la circulación, mejorar el metabolismo energético y apoyar la función renal.
Caminar ligeramente también ayuda a controlar el peso, un factor importante porque la obesidad está estrechamente relacionada con el aumento del ácido úrico en sangre.