Sin embargo, si el procesamiento preliminar no es correcto, la carne puede perder su frescura e incluso ocultar riesgos de inseguridad alimentaria.
Según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el procesamiento de la carne antes de la congelación juega un papel importante en el mantenimiento de la calidad y la limitación del crecimiento de bacterias.
No lavar la carne antes de congelarla es la primera nota. Muchas personas tienen la costumbre de lavar la carne para "limpiarla", pero esto puede hacer que las bacterias se propaguen a la superficie circundante. El agua que quede en las fibras de la carne también creará grandes cristales de hielo cuando se congele, rompiendo la estructura, haciendo que la carne se seque fácilmente y pierda su sabor cuando se desconge. En cambio, se debe secar con papel limpio si es necesario.
Dividir y empaquetar herméticamente es el siguiente paso importante. La carne debe dividirse en porciones lo suficientemente grandes para cada uso, luego envolverla herméticamente con una bolsa especial o una caja tapada para limitar el contacto con el aire. Esta forma ayuda a evitar la situación de "combustión fría", el fenómeno de que la superficie de la carne se seque, cambie de color y disminuya la calidad.
La Sra. Marianne Gravely, experta en seguridad alimentaria de la Administración de Seguridad e Inspección Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dijo: "Envasar bien y mantener una temperatura estable es un factor clave para conservar la carne de forma segura en el congelador".
Cumplir correctamente estas dos sencillas notas no solo ayuda a que la carne mantenga su frescura, sino que también garantiza la seguridad de las comidas familiares.