La noche es el momento en que los niños son más propensos a resfriarse porque la temperatura suele bajar profundamente, el cuerpo está más cansado y la resistencia también es más débil que durante el día. Muchos padres piensan que solo cubrirse con una manta gruesa es suficiente, pero en realidad hay hábitos que parecen inofensivos que hacen que los niños se resfríen fácilmente, tosen durante mucho tiempo e incluso tengan fiebre por la noche.
Para limitar el riesgo de que su hijo se resfríe mientras duerme, los padres deben prestar atención a las siguientes 5 cosas importantes:
1. Mantenga la temperatura del dormitorio estable, evite las corrientes de aire.
Muchas familias tienen la costumbre de abrir las ventanas o encender los ventiladores directamente en la cama para "abrejar". Sin embargo, el viento que sopla por la noche puede hacer que los niños se enfríen en el pecho y el cuello, lo que fácilmente provoca tos y congestión nasal.
Lo mejor es dejar la habitación ventilada pero sin que el viento sople directamente sobre los niños, especialmente cerca del amanecer cuando la temperatura baja al nivel más bajo.
2. No uses ropa demasiado gruesa que haga sudar a los niños
El error común de muchos padres es usar demasiadas capas de ropa por miedo a que sus hijos tengan frío. Pero cuando duermen, los niños se calientan fácilmente y sudan. El sudor y el frío harán que el cuerpo pierda calor más rápido, lo que hace que los niños se resfríen fácilmente.
Los padres deben vestir a los niños lo suficientemente abrigados, dando prioridad a los materiales de algodón suaves y bien absorbentes para evitar la sofocación y la humedad.
3. Presta atención a mantener el cuello, el pecho y los pies calientes.
Los niños con frío generalmente comienzan en áreas propensas a perder calor como el cuello y los pies. Si los pies tienen frío, los niños se sobresaltan fácilmente, duermen poco profundamente y pueden despertarse llorando.
Los padres pueden poner a los niños calcetines finos, cubrir ligeramente las piernas con una manta o usar una camisa con cuello para mantener el calor estable durante toda la noche.
4. No permita que el aire acondicionado se enfríe demasiado ni cambie de temperatura continuamente.
Muchas familias encienden el aire acondicionado con frío profundo para conciliar el sueño fácilmente, pero esto hace que los niños tengan sequedad nasal, congestión nasal y fácil dolor de garganta. Además, encender y apagar el aire acondicionado continuamente también hace que la temperatura cambie repentinamente, lo que hace que el cuerpo del niño no tenga tiempo de adaptarse.
Si usa aire acondicionado, debe mantener el nivel de calor estable y moderado, evitando que el aire acondicionado sople directamente en la cara o el pecho del niño.
5. Absolutamente no deje que los niños duerman cuando el cabello aún esté mojado.
Esta es la razón por la que muchos niños tienen tos, secreción nasal o dolor de cabeza a la mañana siguiente. Cuando el cabello aún está mojado, la zona de la cabeza y el cuello se enfrían fácilmente, especialmente cuando las temperaturas bajan por la noche.
Los padres deben secar el cabello y secarlo ligeramente antes de acostar al niño, especialmente para niños pequeños y niños con baja resistencia.
Para evitar que su hijo se resfríe por la noche, lo más importante es mantener un ambiente de sueño estable, evitar el viento frío y usar ropa adecuada. Con solo cambiar algunos pequeños hábitos, el niño dormirá más profundamente, enfermará menos y estará más sano cada día.