A medida que el año viejo retrocede gradualmente, el ritmo de vida en los complejos de apartamentos también se vuelve más lento. El ambiente del Tet no llega precipitadamente, sino que se filtra gradualmente a través de pequeños cambios en el espacio vital, desde el vestíbulo del edificio hasta cada apartamento, creando una sensación de tranquilidad muy particular en medio de la ciudad.
Los colores del Tet aparecen silenciosamente en el espacio común.
En los días previos al Tet, los vestíbulos de los edificios de apartamentos comienzan a tener una apariencia muy especial de la primavera. No demasiado brillante, no decorado densamente, el Tet llega con pequeños detalles: una rama de melocotonero rosa pálido colocada junto al mostrador de recepción, una bonita maceta de kumquat en la esquina del vestíbulo, algunas tiras de luces amarillas colgadas a lo largo del camino que conduce al ascensor. La luz cálida se extiende suavemente sobre el suelo de piedra, haciendo que el espacio familiar se vuelva más suave.

Esa decoración apropiada crea una sensación familiar y cercana, como un suave recordatorio de que el año viejo se está cerrando gradualmente. En medio del ritmo de vida urbano apresurado, los espacios comunes cuidadosamente cuidados se convierten en un lugar para que los residentes se ralenticen un poco - detenerse unos segundos, admirar los colores del Tet, intercambiar un deseo de Año Nuevo o grabar un momento de fin de año con una foto sencilla.
La sencillez en la decoración también refleja claramente los cambios en la forma en que los residentes de los apartamentos celebran el Tet. El Tet ya no es una exhibición formal, sino un silencio necesario para que cada persona sienta el cambio de estación, sienta el ambiente de reunión que se acerca en el propio espacio vital diario.

Fin de año en medio de un edificio de apartamentos, manteniendo la calidez de la reunión familiar
Junto con la decoración, el ambiente de fin de año también se está extendiendo gradualmente. Las comidas de fin de año se preparan más lentamente, no demasiado elaboradas pero completas. En algunos complejos de apartamentos, pequeñas reuniones, cenas de fin de año comunes o breves conversaciones en pasillos y ascensores se convierten en un vínculo entre los residentes.
Entre los edificios de gran altura, el Tet aparece con momentos muy cotidianos: un deseo de Año Nuevo entregado apresuradamente, una sonrisa familiar o una sensación cálida al regresar a un apartamento que ha sido limpiado. Ese es el ambiente tranquilo pero profundo del Tet, suficiente para que cada persona sienta claramente el significado de la reunión cuando el Año Nuevo se acerca mucho.