La falta de sueño es una condición bastante común en los niños pequeños, especialmente en la etapa neonatal y los primeros años de vida. Lo notable es que los niños pequeños no saben decir que están cansados, por lo que a menudo se manifiestan con comportamientos desagradables, aferrarse a la madre o tener dificultades para conciliar el sueño.
Signos de falta de sueño en los bebés que los padres no deben ignorar
- El bebé llora más de lo normal, difícil de calmar incluso después de comer lo suficiente y cambiar los pañales limpios.
- El bebé se frota los ojos, bosteza continuamente, se rueda de un lado a otro o se inquieta.
- El bebé duerme intermitentemente, se sobresalta fácilmente y a menudo se despierta en medio de la noche.
- El bebé tiene dificultades para conciliar el sueño a pesar de estar somnoliento, cuanto más somnoliento, más inquieto se vuelve.
- El bebé amamanta lentamente, come mal o deja de amamantar por cansancio.
- El bebé se aferra inusualmente a la madre y se niega a quitarle las manos.
Soluciones para ayudar a los bebés a dormir mejor
Los padres deben establecer una hora de sueño estable para que el bebé forme ritmos circadianos. Antes de acostarse, pueden crear hábitos de relajación como ducharse con agua tibia, masajear suavemente o acunar con voz suave. Además, es necesario limitar que el bebé juegue demasiado excitado antes de acostarse porque es fácil que le resulte difícil conciliar el sueño.
El ambiente de sueño también es muy importante. El dormitorio debe ser tranquilo, aireado, con luz suave y evitar el ruido. Si usa aire acondicionado, debe mantener una temperatura estable para que el bebé no se enfríe ni sude.
La falta de sueño prolongada puede hacer que el bebé se enfade, aumente de peso lentamente y se enferme fácilmente. Por lo tanto, los padres deben observar los signos tempranos y ajustar los hábitos de vida para ayudar al bebé a dormir lo suficiente y más profundamente.