El círculo vicioso que sobrecarga emocionalmente a los niños
Muchos padres están preocupados cuando sus hijos se irritan con frecuencia, tienen dificultades para concentrarse o están inquietos. Según los psicólogos, este no es un fenómeno aislado, sino que refleja una tendencia notable relacionada con el estilo de vida moderno.
La Dra. Sumalatha Vasudeva, psicóloga del Hospital Gleneagles BGS, Bengaluru (India), dijo: "Lo que estamos viendo no es necesariamente un problema personal de cada niño, sino un círculo vicioso entre el uso de la pantalla, el sueño y el estrés".
Las pantallas electrónicas hoy en día aparecen densamente en la vida de los niños, desde el aprendizaje, el entretenimiento hasta la comunicación. Aunque aporta muchos beneficios, el uso excesivo tiene efectos negativos en el cerebro.
Según el Dr. Vasudeva: "Las imágenes en movimiento rápido y los estímulos continuos de la pantalla mantienen el cerebro siempre despierto. Cuando esto se prolonga hasta la noche, los niños tienen dificultades para relajarse y afecta directamente la calidad del sueño".
El sueño juega un papel importante en la regulación de las emociones, el control del comportamiento y la recuperación de energía. Cuando hay falta de sueño, el cerebro, especialmente la zona de control de emociones, funciona de manera ineficaz, lo que hace que los niños se enojen fácilmente y les resulte difícil controlarse.
El estrés amplifica el comportamiento negativo
Además de la pantalla y el sueño, el estrés es el tercer factor que contribuye a agravar esta situación. Los niños de hoy en día enfrentan muchas presiones como el estudio, las expectativas de la familia, las comparaciones en las redes sociales y la falta de tiempo para jugar libremente.
Cuando los niños están demasiado excitados, carecen de sueño y sufren presión emocional, el sistema nervioso siempre estará en un estado de tensión. En ese caso, incluso un pequeño impacto puede causar una reacción fuerte", explicó el Dr. Vasudeva.
Esto explica por qué muchos niños reaccionan de forma exagerada o no pueden calmarse cuando se les recuerda. Según los expertos, en un estado de sobrecarga, el cerebro de un niño no es lo suficientemente capaz de regular sus emociones por sí mismo.
Para mejorar, los padres deben establecer hábitos de vida saludables: limitar el tiempo de uso de la pantalla, especialmente antes de acostarse; mantener una hora de sueño estable; y al mismo tiempo crear condiciones para que los niños se muevan y se comuniquen directamente.
El Dr. Vasudeva enfatizó: "Un niño irritable no es'indisciplinado', sino que a menudo está cansado y sobrecargado. Lo que los niños necesitan es apoyo y comprensión, no castigo".