Después de casarse, muchas parejas se enfrentan a la elección de vivir separadas o convivir con sus padres. Sin embargo, según los expertos, lo importante no es vivir separadas o convivir, sino elegir un modelo adecuado y establecer los límites necesarios.
La Sra. Nguyen Hoang Anh, experta en asesoramiento psicológico en la Oficina de Voice of Therapist, cree que el deseo de vivir separado no significa necesariamente que los jóvenes no quieran estar cerca de sus padres, sino que puede ser la necesidad de decidir por sí mismos y construir su propia familia.
Si los dos cónyuges tienen puntos de vista opuestos sobre vivir con sus padres, el experto Hoàng Anh recomienda no discutir en la dirección de "sus padres" o "sus padres", porque este enfoque puede convertir fácilmente el problema de la vivienda en un conflicto entre las dos familias.
En cambio, ambos deberían mirar juntos las necesidades de cada parte y las condiciones reales para encontrar un terreno común. La pareja puede discutir las razones por las que una persona quiere vivir junta mientras que la otra quiere vivir separada, las cosas que preocupan a cada persona, así como los beneficios reales de cada opción.

Según los expertos, antes de decidir vivir con sus padres, las parejas no deben solo preguntar "¿vivimos juntos o no?", sino que deben discutir específicamente "¿si vivimos juntos, cómo viviremos?".
Primero, espacio privado. Los dos cónyuges deben acordar sobre el dormitorio, el tiempo privado y la privacidad.
Segundo, las tareas del hogar. Ambas partes deben determinar quién hace qué, cuánto apoyo brindan los abuelos y qué tareas siguen siendo responsabilidad de la pareja.
Tercero, finanzas. Los dos deben acordar los gastos de manutención, el nivel de contribución de cada persona y qué cantidades de dinero deben intercambiarse con los padres.
Cuarto, la crianza de los hijos. Las parejas deben determinar el nivel de apoyo de los abuelos y qué decisiones pertenecen a los padres del niño.
Quinto, derecho a decidir. Los dos cónyuges deben acordar los temas en los que los abuelos pueden dar su opinión y los temas en los que los cónyuges deben decidir por sí mismos.
Sexto, cómo manejar los conflictos. Cuando surgen desacuerdos entre el esposo o la esposa y los padres de ambos lados, el esposo y la esposa deben tener un método de intercambio unificado para evitar elevar los conflictos.
El experto Hoàng Anh enfatiza que estos principios están directamente relacionados con los límites familiares y la distinción de roles entre generaciones.
Vivir juntos no es aterrador si la gente sabe respetar los límites; vivir separado tampoco significa automáticamente que el matrimonio será feliz. Una familia multigeneracional puede ser muy feliz si hay apoyo pero sin control, cercanía pero con espacio privado, y amor pero sin reemplazar los poderes de decisión del otro", enfatizó el experto.
Finalmente, la decisión de vivir juntos o separado no debe tomarse solo basándose en "quién tiene mejores condiciones", sino que también debe considerar la salud mental, la necesidad de autonomía, las características de cada miembro y la capacidad de establecer límites de toda la familia.