Las hojas de perilla contienen muchos compuestos biológicos importantes como el ácido rosmarinico, la luteolina y la apigenina, flavonoides que tienen fuertes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Complementar con alimentos ricos en antioxidantes puede ayudar a reducir el daño celular y mejorar el metabolismo.
El jengibre es una de las especias más investigadas en la medicina moderna. Los principales ingredientes activos como el gingerol y el shogaol tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y favorecen la digestión.
Algunos estudios clínicos muestran que el jengibre puede ayudar a reducir síntomas como la hinchazón, las náuseas y la inflamación del tracto digestivo, al tiempo que contribuye a regular las respuestas inmunitarias en el cuerpo.
Gracias a sus propiedades calentadoras y estimulantes de la circulación, el jengibre también se utiliza ampliamente en remedios tradicionales para mejorar la circulación sanguínea y reducir los síntomas del resfriado.
Un punto notable es que cuando la perilla y el jengibre se usan juntos, pueden crear un efecto simbiótico biológico. Un estudio en personas con trastornos digestivos funcionales mostró que el uso de preparaciones que contienen extracto de perilla y jengibre ayuda a reducir significativamente los síntomas de dolor epigástrico, acidez estomacal y náuseas después de solo 1-2 semanas de uso.
La pimienta contiene compuestos que pueden regular la respuesta inmunológica, mientras que el jengibre ayuda a reducir la inflamación y favorece la circulación. En combinación, esta bebida puede ayudar a:
Reduce los síntomas del resfriado y la faringitis
Apoyo para reducir las reacciones alérgicas
Mejora la capacidad antioxidante del cuerpo.
Los compuestos flavonoides en la perilla y los fenólicos en el jengibre tienen la capacidad de proteger las células hepáticas del daño causado por los radicales libres. Cuando se utilizan en forma de bebidas, pueden apoyar el proceso de desintoxicación biológica natural del hígado, ayudando a reducir la acumulación de grasa y mejorar las enzimas hepáticas en los modelos de investigación.
El jengibre también puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo lipídico, reduciendo así el riesgo de trastornos metabólicos, un factor estrechamente relacionado con la enfermedad del hígado graso.
Una forma común de prepararlo es: Utilizar 5-7 hojas frescas de perilla más 2-3 rodajas de jengibre fresco. Hervir con 300-400 ml de agua durante 5-10 minutos.
Se puede tomar 1-2 veces al día, preferiblemente después de las comidas o cuando haya signos de resfriado.