Brecha legal con la música creada por la IA
Cuando un producto musical puede crearse sin estar vinculado a un sujeto creativo específico, los conceptos fundamentales de la ley de derechos de autor, como autor, obras derivadas o comportamiento de copia, se vuelven difíciles de aplicar claramente. En ese contexto, el problema central no radica en la capacidad de la tecnología, sino en el hecho de que el marco legal actual está revelando claras limitaciones ante una nueva forma de creatividad.
La realidad muestra que la música creada por la IA está ocultando el riesgo de violar los derechos de autor y los derechos personales. Sin embargo, la identificación y la prueba de violaciones superan la capacidad de las herramientas legales tradicionales.
El músico Nguyễn Văn Chung reconoció francamente: "Cuando la IA puede imitar voces de cantantes o mezclar estilos de composición para crear nuevos productos, la línea entre la creatividad y la infracción de derechos de autor es muy vaga. Todo se ha detenido en el nivel de sentir, sentir, pero aún no se puede demostrar".

La causa central de esta situación radica en la naturaleza operativa de la IA. A diferencia de los humanos, la IA no copia obras linealmente, sino que aprende de enormes bloques de datos y luego crea nuevos resultados basados en la probabilidad. Esto hace que separar el nivel de "prestación" en una pieza musical sea casi imposible si se aplican criterios de evaluación que se construyen para la creatividad humana.
El músico Hà Anh cree que, técnicamente, "es muy difícil, incluso casi imposible, separar con precisión el nivel de'préstamo' de la IA", porque la IA no deja rastros claros de copia.
El vacío legal se vuelve aún más claro en los casos de imitación de voces de cantantes o copia de estilos creativos. Este es un fenómeno que está causando mucha controversia, cuando los productos de IA pueden confundir al público con la voz o el estilo de los artistas reales, mientras que el sujeto detrás no está sujeto a una obligación legal correspondiente.
El músico Duc Thinh afirmó que este es un acto que viola claramente los derechos personales y los derechos de autor, que debe ser eliminado. Pero en realidad, la ley vietnamita actual no tiene regulaciones específicas para manejar el acto de simular voces con IA en el espacio digital.

Otra dificultad es la determinación de la responsabilidad legal cuando ocurren violaciones. En el caso de que un producto musical creado por la IA viole los derechos de autor, ¿la responsabilidad recae en el usuario de la herramienta de IA, la unidad de desarrollo de algoritmos o la plataforma de distribución de contenido? Cuando las entidades relevantes no han establecido claramente la responsabilidad, los derechos del músico y el cantante son fácilmente ignorados, y el proceso de aplicación de la ley se vuelve torpe.
Necesidad de construir un marco de gestión adecuado
Ante la situación actual, muchas opiniones sugieren que no es necesario construir una ley completamente nueva. Sin embargo, las regulaciones actuales deben actualizarse para mantenerse al día con el desarrollo de la tecnología.
El músico Hà Anh enfatizó: "La gestión de la IA no tiene como objetivo obstaculizar la creatividad, sino establecer un corredor legal para garantizar la equidad en la industria".

Desde la perspectiva de la implementación, el músico Nguyễn Văn Chung cree que la construcción de un marco de gestión para la música de IA requiere un enfoque intersectorial: "Si se quiere construir por separado, debe haber un equipo más joven, que comprenda los derechos de autor, la música y la tecnología". Según él, si la ley continúa funcionando según el viejo pensamiento, la brecha entre la práctica creativa y la capacidad de gestión se ampliará cada vez más.
A largo plazo, la finalización del marco legal para la música de IA debe orientarse a principios mínimos como la transparencia del origen del producto, el requisito de notas claras al usar la voz o el estilo de simulación, así como el mecanismo de permiso y compartición de beneficios para la obra original.
Esta no es solo una solución técnica, sino también una condición necesaria para proteger los derechos de autor, los derechos personales y mantener los valores fundamentales de la creación musical en un contexto en el que la tecnología sigue desarrollándose más rápido que la capacidad regulatoria de la ley.