La actividad física juega un papel importante en el crecimiento y desarrollo de los recién nacidos y los niños pequeños. Desde los primeros años de vida, el ejercicio adecuado no solo ayuda a los niños a desarrollarse físicamente, sino que también apoya el perfeccionamiento de las habilidades motoras, cognitivas y emocionales.
Cuando nace un bebé, los padres suelen centrarse en la nutrición y el sueño, pero la actividad física también es un factor igualmente necesario. Los simples movimientos diarios ayudan a los niños a fortalecer sus músculos, mejorar su coordinación y crear una base para el desarrollo a largo plazo.
Según las recomendaciones del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), los recién nacidos deben tener las condiciones para moverse lo más posible. Para los bebés que aún no saben gatear, los padres pueden animar a los niños a moverse de muchas maneras diferentes, como dejar que los niños tomen juguetes con las manos, practicar agarrar objetos o crear juegos que ayuden a los niños a empujar y tirar con las manos y los pies.
Además, también se debe animar a los niños a mover la cabeza, los brazos, las piernas y todo el cuerpo para aumentar la capacidad de controlar el cuerpo. Algunos expertos también recomiendan dedicar tiempo a que los niños se acuesten boca abajo todos los días para apoyar el desarrollo de los músculos del cuello, los hombros y la espalda. Cuando los niños comienzan a saber moverse, los padres no deben limitarlo, sino que deben animar a los niños a moverse más a través de actividades apropiadas para su edad.
Para los niños de 1 a 2 años, la necesidad de ejercicio continúa aumentando cuando el niño ya puede caminar, correr y explorar el entorno. El NHS recomienda que los niños de esta edad hagan ejercicio al menos 180 minutos al día con diferentes niveles.
Se anima a los padres a dejar que sus hijos jueguen más al aire libre en lugar de pasar demasiado tiempo frente a la pantalla de televisión, el teléfono o los videojuegos. Actividades sencillas como correr, saltar o trepar ayudan a los niños a desarrollarse físicamente y aumentar su capacidad de coordinación motora.
Además, actividades más dinámicas como saltar a la cuerda, andar en bicicleta, jugar en el agua o participar en juegos de persecución con amigos y familiares también aportan muchos beneficios. No solo ayudan a los niños a estar más saludables, sino que estas actividades también apoyan el desarrollo de habilidades de comunicación y aumentan la confianza en sí mismos.
Los expertos creen que el hecho de que los niños pasen demasiado tiempo en dispositivos electrónicos puede aumentar el riesgo de poca actividad física, lo que lleva al aumento de peso y afecta negativamente la salud a largo plazo. El hábito de sentarse mucho también puede afectar el desarrollo físico y mental de los niños en el futuro.
Por lo tanto, los padres deben construir proactivamente un entorno que anime a los niños a moverse todos los días. Es muy importante que los adultos mantengan un estilo de vida dinámico porque los niños suelen aprender observando e imitando el comportamiento de sus padres. Las actividades de movimiento adecuadas desde una edad temprana contribuirán a ayudar a los niños a desarrollarse saludablemente y formar buenos hábitos en el futuro.