El fútbol italiano ha ganado la Copa Mundial 4 veces, y más recientemente ganó la EURO 2020. Pero en la parte trasera del halo, estarán ausentes por tercera vez consecutiva de la fase final de la Copa Mundial. Esa es una paradoja lo suficientemente grande como para hacer que la gente se pregunte, al final, están avanzando, o simplemente piensan que están avanzando.
La ilusión de progreso suele comenzar con pequeñas señales positivas. Un estilo de juego que parece más moderno. Una generación joven con mucho potencial. Algunas victorias crean la sensación de que "ha ido por el camino correcto". Para Italia, todo eso existe. Reforman la formación juvenil, cosechan logros en los torneos sub-17 (campeonato de Europa Sub-17 2024, Sub-19 2023), los clubes son más estables financieramente...
Pero cuando se mide por la actuación y los logros del equipo, la sensación se vuelve peligrosa. Lo peligroso es que es lo suficientemente convincente como para retrasar los cambios reales. Cuando crees que estás en la dirección correcta, es fácil aceptar los fracasos como "accidentes", hay razones razonables para explicarlos, en lugar de mirar directamente al núcleo del problema.
Esa es una lección que el fútbol vietnamita debe tener en cuenta. Los éxitos del pasado, desde los torneos juveniles hasta el nivel de la selección nacional, que generaron confianza, han reducido la brecha con el continente y el mundo. Pero la realidad es muy diferente. La selección vietnamita está teniendo una racha de resultados impresionantes bajo el mando del entrenador Kim Sang-sik, pero ten cuidado.
Lo mismo ocurre en la vida. La ilusión de progreso aparece cuando estás más ocupado pero no más efectivo. Cuando aprendes más pero no puedes aplicarlo. Cuando sientes que estás cambiando, pero en realidad solo estás repitiendo los círculos familiares en una nueva forma.
La lección aquí es que, sin negar las señales, es necesario distinguir claramente dónde está el progreso real y dónde está la sensación de progreso. Eso requiere franqueza, a veces dureza, en la forma de verse a uno mismo.