Ser consciente de las cosas no es ser tímido, ni ser demasiado humilde. Es como la capacidad de posicionarse en una situación, para decir una frase apropiada y hacer algo en el momento adecuado. Ahí es donde el ego personal sabe retroceder un paso para ver a la persona de enfrente.
Muchas personas confunden la franqueza con la identidad, olvidando que la desnudez y la falta de tacto a menudo son manifestaciones de egoísmo. En una agencia, un jefe de departamento demasiado principista puede hacer que los empleados se queden en silencio cuando preguntan "¿Ha terminado el trabajo?" cuando piden volver a cuidar a su hijo con fiebre. La pregunta no es lógicamente incorrecta, pero carece del afecto de una persona considerada. Solo se necesita un toque más de preguntar: "¿Está bien el trabajo? Si está bien, vuelve conmigo", el oyente se sentirá tratado como un ser humano, no como una máquina.
La consideración no es un privilegio ni una responsabilidad exclusiva de ninguna de las partes. En la cultura vietnamita, el orden de arriba a abajo siempre existe, pero lo que hace que ese orden sea agradable o sofocante radica en la forma de comportarse. Una persona en una posición alta, si es considerada, entenderá que el poder no es una herramienta para demostrar que es importante. Es como una silla, sentarse firmemente es bueno, pero no es necesario levantarse para ser más alto que los demás. Por el contrario, una persona en una posición inferior, si es considerada, también entiende que el respeto no es inclinar la cabeza demasiado bajo. A veces, solo necesitas trabajar amablemente, hablar correctamente y no convertir todos los desacuerdos en un enfrentamiento.
La sabiduría más común a veces es solo el chasqueo de la lengua para ceder un paso cuando hay atascos, o la limpieza proactiva de platos cuando se sientan en la mesa de comedor colectiva. Los antiguos enseñaron "comer mirando la olla, sentarse mirando la dirección" también es enseñar esta observación y sutileza. La capacidad puede ayudarnos a llegar lejos, pero la sabiduría nos ayuda a tener más amigos. Porque la vida no solo tiene logros o poder, también son reuniones largas, pequeñas peticiones o momentos de contacto involuntario en las palabras.
En esos lugares, el conocimiento a veces no ayuda mucho. Lo que mantiene el ambiente ligero suele ser solo un poco de sutileza como una frase más suave, un paso atrás más pequeño o una espera suficiente. Esas cosas no hacen que nadie pierda su valor, por el contrario, hacen que todas las relaciones sean menos tensas y menos cansadas. En una sociedad cada vez más apresurada, ser considerado sigue siendo una hermosa manifestación de la cultura del comportamiento. No ruidoso, no ostentoso, pero suficiente para que cualquiera que esté cerca sienta que todo se vuelve un poco más agradable.