El PIB en los primeros 6 meses del año aumentó un 8,18%, el más alto en los últimos 15 años. Este resultado muestra la eficiencia operativa, la participación de todo el sistema político y los esfuerzos de la comunidad empresarial en el contexto de una economía mundial inestable.
La industria de procesamiento y manufactura sigue siendo el motor del crecimiento; el comercio y los servicios se recuperan positivamente. El flujo de IED se mantiene gracias a un entorno estable, los TLC de nueva generación y la tendencia a la reestructuración de la cadena de suministro. La bolsa de créditos al carbono también abre más oportunidades para atraer flujos de capital de calidad.
Sin embargo, la brecha entre el crecimiento del 8,18% y el objetivo para todo el año sigue siendo no pequeña. El déficit comercial sigue siendo alto debido al fuerte aumento de los precios de los bienes y los costos de los insumos. El consumo interno no ha acelerado realmente. El desembolso de la inversión pública, un recurso que se espera que cree un efecto de contagio para toda la economía, sigue siendo más lento de lo esperado.
Después de medio año, hay 9 localidades con un crecimiento del GRDP superior al 10%, mientras que más de 20 provincias y ciudades todavía crecen por debajo del nivel esperado. Detrás de esas cifras hay cuellos de botella que deben eliminarse a tiempo.
Para lograr el objetivo de crecimiento, todos los motores deben funcionar juntos, y no podemos esperar a algunos "motores" de la economía. No podemos depender solo de la IED. Tampoco podemos esperar solo las exportaciones cuando la economía mundial todavía es inestable. El consumo interno debe desbloquearse para que el mercado de 100 millones de personas se convierta realmente en un apoyo. La productividad laboral debe mejorarse. Los costos de producción deben seguir reduciéndose. La cadena de suministro debe optimizarse. Los nuevos motores como la ciencia y la tecnología, la innovación y la transformación digital deben promoverse con más fuerza.
En particular, la inversión pública no puede seguir siendo un "cuello de botella". Cada dólar de capital desembolsado lentamente no es solo una cifra en papel, sino también proyectos retrasados, empresas sin empleo y oportunidades de crecimiento perdidas.
Lo que hay que resolver en este momento no son solo los trámites, sino también la eliminación de la mentalidad de miedo a cometer errores y evasión de responsabilidad en una parte de los funcionarios de aplicación de la ley. Las instituciones también deben seguir reformándose con más fuerza. No solo para abordar los problemas inmediatos, sino también para allanar el camino para nuevos motores de crecimiento, desbloqueando eficazmente todos los recursos del Estado, las empresas y la sociedad.
El objetivo de crecimiento de dos dígitos ciertamente no es fácil. Pero esa no es una presión exclusiva para un ministerio, un sector o una localidad. Esa es una aspiración común.
Y esa aspiración solo puede hacerse realidad cuando se divide en miles de pequeños objetivos, miles de acciones concretas. Cada localidad aumenta un punto de crecimiento. Cada proyecto llega a la meta un mes antes. Cada empresa invierte audazmente en una línea de producción adicional. Cada funcionario resuelve los expedientes un día más rápido.
Cuando cada eslabón se mueva juntos, toda la economía se acelerará.