Hubo un período en el que decidió dejar de explicarse a sí mismo. No porque quisiera parecer misterioso, sino porque cada vez que terminaba de explicar, la gente entendía un poco más mal. Dijo que le gustaba trabajar solo para concentrarse, dijeron que le resultaba difícil integrarse. Dijo que no le gustaba reunirse, dijeron que era arrogante.
Una vez, mi amigo preguntó: "¿Por qué has estado tan callado todo este tiempo?". Él dijo: "Tengo algo que pensar cuidadosamente". Mi amigo me dio una palmada en el hombro con simpatía: "Sí, el fracaso es así en todos los momentos". No se molestó en rectificar. Solo pensó, no importa, si todos lo entendieran desde el principio, tal vez ya no tendría espacio para desarrollarse.
Ser malinterpretado es como una armadura. Le ayuda a estar más tranquilo, menos examinado y tiene espacio privado para trabajar. Imagina si todos conocieran todos sus planes, cada paso fuera criticado o juzgado, ¿dónde tendría la mente para seguir adelante? Conoce a una colega que siempre sonríe, es amable y nunca discute. La gente piensa que es amable, incluso complaciente. Pero cuando se le considera el ascenso, ella es la elegida por su silencio, pulcritud y no crea drama. Ella dijo una frase muy buena: "No tengo miedo de que la gente me malinterprete, solo necesito que no me equivoque". Al igual que muchas veces, se dio cuenta de que en lugar de usar palabras, usa la eficiencia del trabajo para construir su reputación e imagen.
La paciencia y el silencio son la forma de mantener la energía para cosas más importantes. Cuanto más hablas, más piensas que estás justificando. Pero cuando guardas silencio y trabajas, el resultado hablará por ti, aunque lento pero seguro.
Por supuesto, no siempre debes guardar silencio, pero si tienes que elegir entre ir a explicarle a la mitad del mundo y seguir en silencio el camino correcto, eliges la segunda parte. El camino correcto tarde o temprano conducirá al destino, mientras que el malentendido de la gente nunca termina. Así que, si hoy alguien te mira y piensa que estás fuera de ritmo, que el calendario es malo o que no está bien, simplemente sonríe. Solo están viendo un breve corte en tu largo viaje. Y tú, solo necesitas saber claramente a dónde vas. El resto, deja que el tiempo lo traduzca.