Dos colores de flores, dos sentimientos en el corazón de la gente. Alguien da la bienvenida a Vu Lan con una llamada a casa. "¿Mamá, has comido?" "¿Cómo está papá hoy, todavía le duele la pierna? Preguntas normales, pero para las personas que han perdido a sus padres ya no hay oportunidad de preguntar.
En ese momento, Vu Lan es un día para recordar. Recordando la cocina donde la madre cocina diligentemente cada plato, recordando la figura del padre apoyado en la puerta esperando a sus hijos después de viajes largos. Recordando las cálidas comidas, reuniendo a toda la familia. En ese momento, no sabes que una comida con los padres a tu lado es una felicidad que luego no se puede comprar con nada. O los recordatorios diarios que una vez te molestaron, que un día también se convierten en sonidos aunque no puedas volver a escucharlos si quieres.
Pero también hay personas que todavía tienen padres a los que llamar, un hogar a los que regresar, brazos a los que abrazar y una comida con alguien sentado esperando. Es solo que siempre piensan que todavía tienen mucho tiempo. El trabajo se acumula, los plazos se insinúan, las citas se suceden. Una llamada telefónica puede ser para mañana, el viaje a casa puede ser para el fin de semana, la comida con los padres probablemente todavía tenga muchas oportunidades.
Hasta que un día, de repente te das cuenta de que lo que nunca te espera es el tiempo. Los padres envejecen en el ajetreo de sus hijos. El cabello se vuelve más gris, los pasos se ralentizan, se cuentan más viejas historias. Luego, un día, de repente te das cuenta de que la cocina está desierta, frente a la puerta ya no hay padre esperando.
En ese momento, todas las palabras "después" ya eran demasiado tarde. Por lo tanto, Vu Lan no es solo para las personas que llevan flores blancas. También es para las personas que tienen la suerte de llevar flores rojas. Si hoy todavía está mamá, una llamada a casa es suficiente para hacer feliz a mamá. Si todavía está papá, una tarde sentado al lado, escuchando a papá contar viejas historias, puede que sea lo que papá más espera. Los padres están lejos, un regreso a veces es mucho más valioso que muchos regalos. Una comida más lenta de lo habitual, una historia escuchada de principio a fin, un cálido abrazo, esas pequeñas cosas pueden ser lo que papá y mamá esperan.
Y para aquellos que ya no tienen padres, Vu Lan es una oportunidad para regresar a la memoria. Una varita de incienso, una vieja foto, un plato que a mamá le gustaba una vez, o solo un momento de silencio frente al altar es suficiente para recordar los años pasados. Hay amores cuando todavía están presentes, lo consideras obvio. Cuando fallecen, entienden que es la mayor paz de sus vidas.
Esta temporada de Vu Lan, si todavía tienes padres, no dejes que el amor se convierta en algo de mañana. Una llamada cuando todavía hay oyentes. Una vez de regreso cuando todavía hay gente esperando. Un abrazo cuando ese abrazo todavía está ahí. Porque hay llamadas, una vez que han entrado en el cielo silencioso, nunca volverán a llamar.