Sin embargo, en muchos lugares todavía existe una paradoja: las empresas tienen dificultades para contratar trabajadores que cumplan con los requisitos, mientras que no pocas personas que han sido capacitadas no encuentran trabajo que se ajuste a su especialidad. Hay proyectos que tienen que contratar personas de otros lugares o perder tiempo adicional en la readaptación; también hay jóvenes que tienen que abandonar sus ciudades natales porque su lugar de residencia no tiene un trabajo adecuado.
Esta paradoja muestra que el cuello de botella no solo radica en el número de trabajadores, sino principalmente en la falta de conexión entre la formación y las necesidades de desarrollo. En realidad, muchas localidades han identificado muy claramente para sí mismas las industrias económicas clave, desde la industria de procesamiento, la alta tecnología hasta la economía marítima, el turismo y la logística.
Sin embargo, el plan de preparación de recursos humanos no ha seguido el ritmo del plan de desarrollo. Algunas preguntas aparentemente simples, como cuánta mano de obra necesita cada sector, a qué nivel, qué habilidades necesitan y en qué momento, no han sido respondidas completamente por las localidades.
Mientras tanto, algunas instituciones de formación todavía abren carreras y reclutan estudiantes más basándose en las habilidades disponibles que en las necesidades reales del mercado. Los estudiantes eligen carreras en una situación de falta de información, y solo cuando se gradúan descubren que su especialización tiene pocas oportunidades de empleo o que las habilidades capacitadas no cumplen con los requisitos de las empresas.
La consecuencia es que las empresas carecen de personal, pero los trabajadores todavía carecen de empleo. Las empresas tienen que volver a capacitar, mientras que los trabajadores aceptan trabajar fuera de su profesión, con bajos ingresos o continúan trasladados a otros lugares en busca de oportunidades. Por lo tanto, los recursos sociales dedicados a la capacitación no se han utilizado de manera efectiva.
Para superar esta situación, hay muchas cosas que hacer, entre las cuales la más importante es que el plan de desarrollo de recursos humanos debe construirse por las localidades simultáneamente con la planificación económica y la lista de proyectos de inversión. Al mismo tiempo, es necesario construir un mapa de la demanda de recursos humanos por región, por sector y por gran proyecto. Este mapa debe indicar las necesidades de contratación, los estándares de habilidades, el nivel de ingresos esperado y el momento de uso de la mano de obra.
Más importante aún, la vinculación entre las escuelas y las empresas debe convertirse en una parte regular del proceso de formación. Las empresas deben participar en la construcción de programas, crear condiciones para la práctica, encargar la formación y abrir oportunidades de empleo. Las escuelas deben actualizar los conocimientos, la tecnología y ser responsables de la calidad de los resultados.
Conectar la formación con las necesidades de desarrollo no es un asunto exclusivo del sector educativo o laboral. Esa es la responsabilidad común del gobierno, las empresas y las instituciones de formación.
Cuando estos tres sujetos miran juntos una necesidad real, los estudiantes tienen la oportunidad de elegir la profesión correcta, las empresas contratan a las personas adecuadas y los recursos humanos realmente se convierten en un motor para el desarrollo.