Pero curiosamente, hay personas que se han quedado sin energía durante muchos meses y aún así no se dan cuenta. Esa mañana, el joven arquitecto presumió alegremente de su nuevo teléfono con su vecino, un viejo escritor: "La batería tiene seis mil mAh, señor. Se tarda dos días en cargarse". El escritor sonrió y preguntó "La carga del teléfono es así, pero ¿cuánto tiempo hace que no me carga a mí mismo?". El joven sonrió, guardó silencio. Ese es un tipo de pregunta sin respuesta, porque todos conocen la respuesta. Sabemos cómo prolongar la vida útil de una batería de litio. No dejar que la batería se agote, no dejar que el teléfono se caliente demasiado. Incluso compra cargadores originales por miedo a afectar la "salud" del teléfono.
Pero a mí mismo me tratan de manera diferente. Me quedo despierto hasta las dos o tres de la mañana para ver una atractiva película de acción en Netflix o navegar por la red solo para ver cómo está viviendo el mundo. Comer de forma irregular debido al trabajo y llevar consigo la presión laboral es como llevar una mochila pesada e invisible. Parece que estamos cuidando el dispositivo con mucho cuidado, mientras que el alma está asignada al modo de... autooperación. Lo triste es que nadie carga un alma. No hay puerto USB para el corazón ni carga rápida de 120W para la fatiga.
Las cosas que ayudan a las personas a recuperarse siempre son más lentas que la tecnología. Un sueño lo suficientemente profundo, una tarde relajante sin hacer nada. Una conversación íntima en la que nadie mira la pantalla del teléfono. Un buen libro que nos hace leer con entusiasmo, olvidando el tiempo. O simplemente sentarse quieto junto a la ventana escuchando la lluvia caer sin sentirnos desperdiciando la vida. Esos "cargadores" nadie los vende en línea, ni hay programas promocionales. Porque solo aparecen cuando estamos dispuestos a pasar tiempo para nosotros mismos. Quizás la mayor tragedia de esta era no sea que los humanos dependan de los teléfonos. Sino que recordamos cargar todos los dispositivos, actualizar todas las aplicaciones, mantener todas las máquinas... pero olvidamos mantener nuestro propio alma.
Un teléfono que se queda sin batería solo necesita unas pocas docenas de minutos para volver a encenderse. Mientras que una persona que se queda sin energía, a veces tarda muchos meses, incluso años, en recuperar la luz en sus ojos.
Entonces, esta noche, cuando cargues tu teléfono antes de acostarte, hazte una pregunta: "¿Cuánto tiempo no me he cargado a mí mismo?