El crecimiento del PIB alcanzo el 8,02%, situandose entre los lideres de Asia. La escala de la economia aumento de 346 mil millones de dolares en 2020 a unos 510 mil millones de dolares en 2025, subiendo 5 puestos, alcanzando el puesto 32 del mundo.
Estas cifras no solo tienen un significado estadistico, sino que reflejan un proceso de recuperacion y crecimiento. El camino hacia esos resultados no es nada facil. Porque 2025 fue testigo de muchos choques externos, cambios en la politica arancelaria, el cambio en la cadena de suministro global y la estrategia de reestructuracion de las corporaciones multinacionales.
En este contexto, los datos economicos muestran que la economia vietnamita ha demostrado una resistencia relativamente buena. El crecimiento no proviene de un solo motor, sino del resultado de una mejora simultanea en muchas areas. La produccion se recupera, las exportaciones mantienen el ritmo, el sector de servicios y el consumo interno continuan desempeñando un papel importante como motor para impulsar el crecimiento.
La confianza social, la reforma institucional, la base macroeconomica estable y la capacidad de adaptacion de las empresas son los factores que contribuyen al impulso de la economia vietnamita en 2025.
Detras de esos movimientos hay determinacion y confianza de todo el sistema politico, las empresas y la gente. Cuando la confianza se despierta en un contexto de muchas incertidumbre, sera un motor para crear un nuevo impulso para la economia.
Al entrar en 2026, la historia del crecimiento no es solo rapida o lenta, sino sobre que base se basa el crecimiento, especialmente cuando el objetivo de crecimiento del 10% o mas se establece con muchos desafios. Si en 2025, la reforma administrativa y institucional se implementa de manera drastica y sincronica, creando motivacion y fortaleciendo la confianza, entonces 2026 sera el año de la "prueba" de la capacidad de implementacion.
La eficacia de la implementacion de politicas, la capacidad de liberar recursos y reducir costos para las empresas determinaran el margen de crecimiento en el proximo periodo. El Secretario General To Lam enfatizo un requisito muy claro: Las instituciones y las leyes deben convertirse en la base para liberar recursos, desbloquear la produccion y abrir nuevas oportunidades de desarrollo. Eso requiere que no se pueda seguir comprometiendo con las deficiencias prolongadas en el diseño de politicas y la organizacion de la implementacion, sino que se necesita un cambio sustancial en el pensamiento y la accion.
Mirando hacia atras a la serie de grandes resoluciones emitidas apresuradamente en el pasado, desde la ciencia y la tecnologia, la integracion internacional, el desarrollo de la economia privada, la seguridad energetica, la educacion, la salud hasta la innovacion en la elaboracion y aplicacion de la ley, se pueden ver los claros esfuerzos para convertir el pensamiento en accion.
El problema central es llevar la resolucion a la vida. La implementacion debe estar vinculada a un plazo especifico, productos de salida claros, junto con disciplina y orden administrativo. Esta forma de hacer las cosas crea gradualmente una nueva confianza: Las instituciones no son solo promesas, sino un compromiso verificable, encaminado al objetivo de liberar recursos, mejorar la competitividad y crear una base para el crecimiento sostenible de la economia.