La realidad muestra que cada revolución industrial crea nuevos estándares para el mercado laboral. Cuando la electricidad se populariza, saber operar maquinaria se convierte en una habilidad básica. Cuando aparecen las computadoras, la informática de oficina se convierte gradualmente en un requisito mínimo.
Hoy en día, junto con la transformación digital y la inteligencia artificial, habilidades como el uso de plataformas digitales, la minería de datos o el trabajo con herramientas de IA se están convirtiendo gradualmente en competencias generales y ya no son una ventaja para un pequeño número de personas.
Eso también significa que la competencia en el mercado laboral ya no se trata simplemente de quién tiene un título superior, sino de quién aprende más rápido, se adapta mejor y domina la tecnología de manera más efectiva.
La tecnología no elimina el empleo, sino que cambia los requisitos laborales. El trabajo repetitivo se automatiza gradualmente, mientras que la demanda de mano de obra que sabe operar y coordinarse con la tecnología está aumentando.
Por lo tanto, las habilidades digitales son ahora un requisito común para los trabajadores de fábrica, los oficinistas, los trabajadores de servicios e incluso los agricultores cuando la producción está cada vez más vinculada a las plataformas digitales. En otras palabras, las habilidades digitales se están convirtiendo en un "pasaporte" para muchas industrias.
Sin embargo, este "pasaporte" también plantea un nuevo problema relacionado con las oportunidades de acceso a la tecnología. Porque un trabajador por turnos, un trabajador de mediana edad que acaba de perder su trabajo o una persona en las zonas rurales tendrán muchas dificultades para acceder a cursos de formación por sí mismos si les falta tiempo, financiación y condiciones de estudio.
Cuando las oportunidades de acceso al conocimiento son desiguales, la brecha de habilidades se convertirá rápidamente en una brecha en ingresos, empleo y oportunidades de desarrollo.
Por lo tanto, la readaptación y la mejora de las habilidades no pueden ser solo responsabilidad de cada individuo, sino también una historia, un esfuerzo conjunto de la comunidad empresarial y las instituciones educativas.
Los sindicatos están promoviendo el papel de conectar y apoyar a los trabajadores para acceder a cursos adecuados; el Estado y las localidades tienen políticas más sólidas para que todos tengan la oportunidad de aprender y adaptarse a la transformación digital.
En un mercado laboral en rápido cambio, los títulos serán cada vez más solo un punto de partida. Lo que determina las oportunidades de empleo de cada persona es la capacidad de aprendizaje y la capacidad de adaptación continua, especialmente las habilidades digitales.
Pero si no hay soluciones sincrónicas para que todos los trabajadores tengan la oportunidad de acceder y mejorar las habilidades digitales, la brecha en las habilidades podría afectar las oportunidades de empleo inmediatas de cada individuo.