La opinión pública no solo está conmocionada por las cifras, sino también muy confundida, cuántas pastillas falsas similares se han infiltrado en el mercado.
Los productos se anuncian como "medicina tradicional oriental", "hierbas naturales", pero en realidad son una mezcla de ingredientes flotantes, mezclados arbitrariamente.
Incluso, el descubrimiento del ingrediente activo paracetamol en estos productos muestra un truco familiar, mezclar productos farmacéuticos para crear una sensación de "efecto rápido", engañando a los usuarios para que el medicamento esté funcionando.
Pero el paciente no sabe lo que está usando, la dosis y el impacto a largo plazo.
La medicina tradicional china en sí no tiene la culpa, la medicina tradicional china es un campo de medicina que requiere conocimientos profundos, procedimientos estrictos y un control estricto.
Pero el desastre viene de las redes criminales "falsas de medicina tradicional china".
Estas líneas producen medicamentos sin ingredientes claros, sin inspección, sin indicaciones de profesionales, entonces ya no son medicamentos para tratar enfermedades, sino que si se usan durante mucho tiempo, envenenarán tácitamente.
El mayor peligro de los medicamentos falsos no son solo los efectos secundarios, sino que roba oportunidades de tratamiento. Muchas personas con enfermedades crónicas retrasan ir al hospital, se automedican con productos de origen desconocido.
Cuando regresan a un centro médico, la enfermedad ha progresado gravemente, incluso ya no es posible intervenir eficazmente. En ese caso, el precio a pagar no es solo dinero, sino salud, incluso vida.
Una realidad digna de reflexión, cuanto más "etiquetado como extranjero", cuanto más "hereditario", más fácil es de creer.
Los envases impresos originarios de Malasia, Hong Kong (China) o las historias de "4 generaciones haciendo medicina" no son reales, son una forma fraudulenta de publicidad.
Mientras tanto, los consumidores carecen del hábito de verificar la información y son fácilmente guiados por la publicidad en las redes sociales como Facebook.
Esta credulidad ha contribuido involuntariamente a la proliferación de medicamentos falsificados.
Desde una perspectiva de gestión, la demolición de talleres de producción cerrados, ocultos en zonas residenciales, muestra el nivel de sofisticación del crimen.
Esto ya no es una actividad a pequeña escala, sino que se ha convertido en una "línea de producción" organizada, desde la producción hasta la distribución. Eso requiere la participación fuerte y continua de las fuerzas funcionales, el manejo de las consecuencias y la prevención desde la raíz.
Pero si solo confiar en las agencias funcionales no es suficiente, el "escudo" más importante sigue siendo la conciencia de la gente sobre el examen y tratamiento médico.
Ningún medicamento puede "curarlo todo", y mucho menos beber unas pocas botellas de "herencia familiar" para curar enfermedades crónicas.
Una decisión equivocada puede costar la vida y la salud.
En la lucha contra los medicamentos falsificados, la vigilancia de cada persona es la primera y más importante línea de defensa.