Rusia declaró que continuará suministrando petróleo a Cuba, a pesar de la creciente presión de Estados Unidos y la grave escasez de energía en la isla caribeña.
Esta medida se produce solo dos semanas después de que Moscú enviara un buque que transportaba unos 700.000 barriles de petróleo crudo a Cuba, un lote considerado un "salvavidas" temporal para la economía en dificultades.
En declaraciones durante una visita a China el 15 de abril, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, afirmó que Moscú mantendrá el apoyo energético y la ayuda humanitaria a La Habana. Dijo que el lote de petróleo recién enviado a Cuba podría ser suficiente solo para unos meses, pero Rusia continuará con los próximos envíos.

Cuba se encuentra actualmente en una grave crisis de combustible después de que Estados Unidos bloqueara el suministro de petróleo de Venezuela, el principal socio de Cuba, desde principios de este año. Esta decisión ha provocado una grave escasez en el sistema energético de la nación insular de casi 11 millones de habitantes, provocando cortes de energía generalizados y paralizando muchas actividades económicas.
No solo Venezuela, México, otro importante proveedor, también ha detenido las exportaciones de petróleo a Cuba, lo que profundiza aún más el estancamiento.
En este contexto, el petrolero ruso que atracó en el puerto de Matanzas a finales de marzo con unos 700.000 barriles de petróleo se considera el primer envío después de muchos meses de interrupción. Sin embargo, los expertos creen que esta cantidad de petróleo solo es suficiente para satisfacer la demanda durante unos 7-10 días, lo que demuestra que la escasez de energía de Cuba no se puede resolver con envíos individuales.
Un punto notable es que, a pesar de mantener una fuerte presión, la administración del presidente Donald Trump todavía permite que el petrolero ruso atraque en puertos cubanos por razones "humanitas". Sin embargo, Washington afirma que los futuros envíos se considerarán "en casos específicos", lo que significa que Estados Unidos todavía tiene el control real del flujo de energía a Cuba.
Paralelamente, Trump también amenazó con imponer aranceles punitivos a los países que suministran petróleo a Cuba, con el fin de aumentar la presión sobre el gobierno de La Habana. Esta política ha hecho que muchos socios duden, contribuyendo a interrumpir la cadena de suministro de combustible de la isla nación.