Dolor, hinchazón y enrojecimiento repentinos de las articulaciones
Esta es la manifestación más típica cuando el nivel de ácido úrico aumenta, lo que provoca gota. El dolor suele aparecer repentinamente por la noche, concentrado en el dedo gordo del pie, el tobillo, la rodilla o la muñeca. Las articulaciones se hinchan, se calientan, se enrojecen y duelen intensamente, lo que dificulta que el paciente camine o se mueva.
Según la Asociación Estadounidense de Reumatología, esta afección se produce debido a la deposición de cristales de urato en las articulaciones, que desencadenan una reacción inflamatoria aguda.
Aparición de cálculos renales o dolor en la zona lumbar
Cuando el ácido úrico en la sangre aumenta durante mucho tiempo, el exceso de ácido úrico puede cristalizarse en el tracto urinario, formando cálculos renales. Los pacientes pueden experimentar dolor sordo o intenso en la zona lumbar, micción dolorosa, micción con sangre o micción frecuente. Alrededor del 20% de las personas con gota corren el riesgo de formar cálculos renales debido al ácido úrico.
Partículas duras debajo de la piel
En casos prolongados no controlados, los cristales de urato pueden acumularse debajo de la piel formando partículas de tofos. A menudo aparecen en los dedos de las manos, los dedos de los pies, los codos o el lóbulo de la oreja. Inicialmente, estas partículas no causan dolor, pero pueden crecer, deformando las articulaciones y limitando el movimiento.
Los expertos recomiendan que las personas con antecedentes de gota, obesidad, presión arterial alta, enfermedad renal o que coman regularmente muchos órganos de animales, mariscos, beban alcohol deben controlar periódicamente su nivel de ácido úrico. La detección temprana combinada con el ajuste de la dieta, la reducción del alcohol, beber suficiente agua y el tratamiento según las instrucciones del médico ayudará a limitar el riesgo de complicaciones.