Según el profesor asociado Dr. Han Anh, vicepresidente de la Asociación China de Hepatología, jefe del Departamento de Gastroenterología del Hospital Tay Kinh de la Universidad de Medicina Militar de la Fuerza Aérea (China), cuando se menciona la hepatitis, muchas personas suelen pensar inmediatamente en los virus de la hepatitis A, B o C.
Sin embargo, en realidad, el hígado también puede ser dañado por muchas otras causas como el alcohol, trastornos metabólicos, enfermedades autoinmunes, medicamentos, productos químicos tóxicos o parásitos.
Los expertos recomiendan que las personas implementen simultáneamente muchas medidas para proteger el hígado y prevenir la hepatitis.
Diagnóstico proactivo y exámenes médicos periódicos
Las personas diagnosticadas con hepatitis viral deben recibir tratamiento temprano para reducir el riesgo de transmisión a sus familiares. Las personas que viven juntas también deben someterse a pruebas para detectar la enfermedad si la hay. Además, se deben usar artículos personales separados como cepillos de dientes, cuchillas de afeitar o herramientas que puedan estar manchadas de sangre.
Vacunación completa
La vacuna es la medida más eficaz para prevenir la hepatitis B, la principal causa de enfermedad hepática crónica. Actualmente no existe vacuna contra la hepatitis C, por lo que es necesario evitar el contacto con sangre con riesgo de infección, no compartir agujas, herramientas de tatuajes o objetos afilados y practicar sexo seguro.
Mantén una dieta saludable y controla tu peso.
El hígado es el centro metabólico del cuerpo. El sobrepeso, la obesidad y una dieta alta en grasas y azúcar aumentarán el riesgo de hígado graso y muchas otras enfermedades hepáticas crónicas.
Limitar el alcohol
Beber mucho alcohol durante un largo período de tiempo puede dañar las células hepáticas, lo que lleva a hepatitis alcohólica, hígado graso, cirrosis y aumenta el riesgo de cáncer de hígado.
No tomes medicamentos ni suplementos dietéticos por tu cuenta.
Muchos medicamentos y productos de origen desconocido pueden ser tóxicos para el hígado. Los pacientes solo deben usar medicamentos según las indicaciones de su médico. Para los medicamentos que corren el riesgo de afectar al hígado, como los medicamentos para reducir la grasa en la sangre de las estatinas, es necesario controlar periódicamente la función hepática durante el tratamiento.
Los expertos también recomiendan no confiar en "medicamentos tradicionales", "panaceas" o medicamentos de medicina tradicional, suplementos dietéticos sin ingredientes claros porque pueden aumentar el riesgo de daño hepático.