Camina suavemente después de las comidas
Dedicar 10-15 minutos a caminar relajadamente después de la cena es una forma sencilla de ayudar a promover el movimiento de los alimentos en el tracto digestivo, al tiempo que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre sin ejercer presión sobre el cuerpo.
Toma sorbos de agua en lugar de beber demasiado.
Aunque beber suficiente agua es muy importante para la digestión, ingerir una gran cantidad de líquido durante las comidas puede diluir el jugo gástrico y causar una sensación de compresión y hinchazón. En cambio, toma pequeños sorbos de agua para que el estómago se sienta más cómodo.
Controlar las porciones de la cena
Las comidas que son demasiado abundantes o que contienen mucha grasa ejercerán una gran presión sobre el estómago y el esfínter esofágico inferior. Esto aumenta significativamente el riesgo de reflujo ácido cuando descansas después.
Limitar los alimentos que causan irritación a altas horas de la noche
Los alimentos calientes, los alimentos ricos en grasas y la cafeína son factores que irritan fácilmente el estómago y empeoran el reflujo. Lo mejor es disfrutar de estos alimentos y bebidas más temprano en el día.
Desarrollar hábitos de relajación antes de acostarse
Reducir el brillo de las luces y limitar el contacto con los dispositivos electrónicos antes de acostarse ayuda al cuerpo a conciliar fácilmente el sueño profundo. Un sueño de calidad es el momento dorado para que el sistema digestivo se recupere y reactive la energía para el nuevo día.