Limitar la cantidad de azúcar añadido
Consumir demasiado azúcar, especialmente fructosa, ejercerá una gran presión sobre el hígado durante el procesamiento, lo que aumentará el riesgo de acumulación de exceso de grasa. Debe reducir y controlar la ingesta de azúcar a 50 gramos al día o menos para ayudar a reducir la carga metabólica del hígado.
Mantén una dieta equilibrada y rica en nutrientes.
El conjunto de alimentos y bebidas que consumes diariamente es algo a lo que debes prestar atención. Una dieta diversa como el modelo mediterráneo, que prioriza las verduras, las frutas, los cereales integrales, los frijoles, las nueces nutritivas y las fuentes de proteínas magras, aporta beneficios para la salud hepática.
Hacer ejercicio regularmente
Tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de fuerza ayudan a mejorar la cantidad de grasa en el hígado y optimizar los indicadores metabólicos.
Evitar o limitar al máximo las bebidas alcohólicas
Evitar completamente el alcohol y la cerveza es la mejor opción para un hígado sano. En caso de uso, controlar el consumo a menos de 2 vasos/día para los hombres y 1 vaso/día para las mujeres ayudará a minimizar significativamente el riesgo de daño hepático.