Dieta alta en sal durante un largo período de tiempo
Las verduras encurtidas, la salsa de soja, los alimentos enlatados o los platos preparados aparecen con bastante frecuencia en las comidas de muchas familias. Sin embargo, mantener una dieta rica en sal durante mucho tiempo puede tener un impacto significativo en la salud, especialmente en la función renal.
Consumir demasiada sal aumenta la carga sobre los riñones y, al mismo tiempo, puede aumentar el riesgo de hipertensión y daño glomerular. Algunos estudios demuestran que las personas con una dieta alta en sal tienen un mayor riesgo de enfermedad renal crónica. Por lo tanto, ya sean verduras encurtidas, carne ahumada o especias ricas, los consumidores también deben consumirlas con moderación.
Dieta con demasiada proteína y alimentos ricos en purinas
El hábito de comer regularmente mucha carne, mariscos, olla caliente o comer tarde puede obligar al cuerpo a procesar grandes cantidades de metabolitos. Esto también aumenta la presión sobre los riñones, especialmente cuando se mantiene una dieta rica en proteínas durante mucho tiempo.
Una dieta con un contenido de proteínas demasiado alto puede aumentar la hiperfiltración glomerular, lo que puede afectar la función renal en personas en riesgo o que ya tienen enfermedad renal. Las personas con presión arterial alta, colesterol alto o ácido úrico alto deben prestar más atención al control de las porciones, limitando comer demasiados alimentos ricos en proteínas y purinas.
Ignorando los "tres factores de alto riesgo
La presión arterial alta, la hiperglucemia y los trastornos lipídicos son factores que pueden afectar silenciosamente la salud renal si no se controlan bien durante un largo período de tiempo.
Muchas personas son subjetivas porque la hipertensión o la hiperglucemia no siempre causan síntomas evidentes. Sin embargo, los pequeños vasos sanguíneos en los riñones pueden dañarse gradualmente a medida que esto se prolonga. La hipertensión y la diabetes también son causas comunes relacionadas con la enfermedad renal crónica y la disfunción renal.
Por lo tanto, en lugar de usar medicamentos de manera irregular o solo tratar cuando aparecen síntomas, las personas en riesgo deben controlar y controlar la presión arterial, el azúcar en sangre y la grasa en la sangre de acuerdo con las instrucciones de su médico. Mantener una dieta razonable, hacer ejercicio adecuado y hacerse chequeos médicos periódicos también contribuye a limitar el riesgo de daño renal a largo plazo.