Un estilo de vida sedentario, una dieta rica en alimentos ricos en purinas y hábitos de vida poco saludables hacen que la hiperuricemia sea cada vez más común.
El ácido úrico es un producto creado cuando el cuerpo descompone purinas. Normalmente, esta sustancia se excreta a través de los riñones. Sin embargo, cuando el ácido úrico se acumula en exceso, los cristales pueden depositarse, formando cálculos en los riñones y los tractos urinarios.
Los cálculos de ácido úrico pueden causar dolor intenso, obstrucción del tracto urinario y afectar la función renal si no se detectan a tiempo. A continuación, se presentan señales de advertencia que no deben ignorarse:
Dolor en la zona lumbar
Este es un signo típico de cálculos renales. El dolor suele aparecer en la zona de la cadera, la parte posterior de las costillas, puede extenderse al abdomen inferior o a la ingle y ocurrir por episodios.
Micción con sangre
Los cristales o cálculos de ácido úrico pueden rozar, dañar la mucosa del tracto urinario, haciendo que la orina sea rosada, roja o marrón, o solo detectada por pruebas.
Micción dolorosa, micción frecuente
Los cálculos irritan los tractos urinarios, lo que hace que los pacientes tengan ganas frecuentes de orinar, orinar poco, acompañados de sensación de ardor o dolor al orinar.
Orina turbia, maloliente
La acumulación de cristales de ácido úrico y la retención de orina pueden hacer que la orina sea turbia y tenga un olor desagradable. Si la condición persiste, los pacientes deben acudir al médico para descartar enfermedades renales o infecciones del tracto urinario.
Las personas con gota o que han sido diagnosticadas con hiperuricemia tienen un mayor riesgo de formación de cálculos renales debido al ácido úrico. Los estudios también muestran que cuanto mayor sea el nivel de ácido úrico en sangre, mayor será el riesgo de cálculos renales, incluso en personas que no han sido diagnosticadas con hiperuricemia.