Según el ThS.BS. CKI Trần Quốc Phong, Jefe de la Unidad de Urología, Hospital An Bình (Ciudad Ho Chi Minh), no todos los casos de cálculos renales requieren intervención quirúrgica.
Los cálculos pequeños, ubicados en los riñones, que no causan obstrucción, infección o dolor y no aumentan de tamaño con el tiempo, pueden controlarse periódicamente mediante ultrasonido u otros medios de diagnóstico por imagen. Sin embargo, el seguimiento no significa ser subjetivo. Los pacientes deben volver a examinarse a tiempo y acudir a un centro médico inmediatamente cuando aparezcan signos como dolor de cadera, fiebre, hematuria o micción frecuente.
No solo se basa en el tamaño de la piedra
Según el Dr. Phong, la decisión de tratar los cálculos renales no puede basarse únicamente en el tamaño, sino que es necesario evaluar la posición general, la forma, la dureza de los cálculos, el estado de retención de agua, la infección, la función renal, así como las características de cada paciente.
Por lo general, los cálculos renales de menos de 10 mm y sin síntomas pueden considerarse para el seguimiento. Para los cálculos de 10-20 mm, el médico elegirá el método adecuado, como la extirpación de cálculos del cuerpo, la extirpación suave de cálculos por endoscopia o la extirpación de cálculos a través de la piel. Los casos de cálculos grandes de más de 20 mm suelen priorizarse para la extirpación de cálculos a través de la piel debido a la mayor capacidad de limpieza de cálculos.
Sin embargo, incluso los cálculos pequeños deben tratarse pronto si causan obstrucción del tracto urinario, infección, dolor prolongado o afectan la función renal.
Casos en los que no se debe retrasar el tratamiento
Los urólogos recomiendan que los pacientes necesiten intervención temprana cuando aparezcan signos como fiebre, escalofríos acompañados de obstrucción del tracto urinario; dolor prolongado que no responde a los medicamentos; hidronefrosis progresiva; disminución de la función renal; obstrucción en personas con solo un riñón o obstrucción de ambos lados.
En particular, una infección del tracto urinario sobre una obstrucción causada por cálculos es una emergencia. En este caso, la máxima prioridad es drenar la orina para controlar la infección antes de tratar los cálculos.
Prevención de la recurrencia de cálculos
Actualmente, los pacientes tienen muchas opciones de tratamiento, como la extirpación de cálculos en el cuerpo, la uretroscopia, la endoscopia flexible renal con láser, la extirpación de cálculos a través de la piel o la cirugía en casos especiales.
Para limitar el riesgo de recurrencia, el Dr. Phong recomienda que las personas beban suficiente agua para crear alrededor de 2-2,5 litros de orina al día, mantengan una dieta equilibrada, no eviten el exceso de calcio, reduzcan la sal, limiten las proteínas animales, controlen el peso y limiten los refrescos. Los casos de cálculos recurrentes muchas veces o con factores de riesgo especiales deben analizar la composición de los cálculos y evaluar los trastornos metabólicos para tener medidas preventivas adecuadas.