Según el Sistema Médico Johns Hopkins, la cafeína del café tiene la capacidad de estimular el sistema nervioso central, ayudando al cuerpo a aumentar el consumo de energía y promoviendo el proceso de quema de grasa. Esto puede ayudar a controlar el peso si se combina con una dieta y ejercicio razonables.
Otro mecanismo al que poca gente presta atención es que el café negro casi no contiene calorías cuando se bebe puro. Reemplazar los refrescos, el té con leche o las bebidas azucaradas con café negro puede ayudar a reducir significativamente la ingesta diaria de azúcar y calorías. Esto se considera un factor importante para ayudar a limitar la acumulación de grasa visceral.
La cafeína también puede mejorar el rendimiento del entrenamiento ayudando a que el cuerpo esté alerta y aumentando la movilidad. Cuando el entrenamiento es más efectivo, el proceso de quema de grasa también se promueve más fuertemente.
Sin embargo, los expertos enfatizan que el café es solo de apoyo, no puede reemplazar un estilo de vida saludable. Agregar demasiado azúcar, leche condensada o crema grasa al café puede aumentar la ingesta de calorías, reduciendo el efecto de control de peso.
Además, beber demasiado café puede causar insomnio, palpitaciones o afectar el estómago, especialmente en personas sensibles a la cafeína. Los expertos recomiendan beber en cantidades moderadas, evitar usar por la noche y combinar una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente para reducir la grasa visceral de manera más efectiva.