El yogur se puede usar en muchos momentos del día, pero comer después de las comidas puede ayudar a que las bacterias beneficiosas del yogur tengan mejores posibilidades de sobrevivir al pasar por el estómago. Cuando hay comida en el estómago, el ácido estomacal se diluye, creando así condiciones más favorables para que las bacterias de ácido láctico sigan moviéndose hacia el intestino.
El yogur también se puede combinar con alimentos ricos en fibra como verduras, frutas, cereales integrales. La fibra puede proporcionar una fuente de nutrición para el microbioma intestinal, incluidas las bacterias beneficiosas. Se cree que la combinación de probióticos del yogur y prebióticos de alimentos ricos en fibra es beneficiosa para mantener el equilibrio del microbioma intestinal.

Sin embargo, comer yogur con el estómago vacío no significa perder todo el valor nutricional. Incluso si una parte de las bacterias de ácido láctico no sobreviven a la digestión, sus componentes aún pueden interactuar con el microbioma intestinal.
Además, el yogur proporciona proteínas y otros nutrientes, lo que contribuye a la sensación de saciedad. Para las personas que controlan las calorías o el peso, consumir una cantidad adecuada de yogur antes o durante las comidas puede ayudar a aumentar la sensación de saciedad y apoyar el control de la ingesta de alimentos.