Por lo tanto, las personas que han tenido cálculos deben prevenir proactivamente la recurrencia y proteger los riñones a través de hábitos diarios.
El clima cálido es uno de los factores que aumentan el riesgo de formación de cálculos renales. Cuando el cuerpo pierde mucha agua a través del sudor pero no se repone adecuadamente, la orina se vuelve concentrada, creando condiciones para que sustancias como el calcio, el oxalato y el ácido úrico se cristalicen.
El Dr. Lý Học Tùng, del Hospital Universitario de Pekín (China), dijo que beber suficiente agua es la forma más sencilla y eficaz de prevenir los cálculos. Los expertos recomiendan tomar la iniciativa de beber agua, dividiéndola en varias veces al día en lugar de esperar a tener sed para beber.
En particular, las personas que han tenido cálculos deben prestar atención a la cantidad de orina durante el día. Mantener una cantidad de orina de alrededor de 2,5 litros durante 24 horas es uno de los objetivos importantes para ayudar a reducir el riesgo de recurrencia de cálculos. Sin embargo, la cantidad de agua que se necesita beber en realidad depende del clima, el nivel de ejercicio y el estado de salud de cada persona.
Además de beber suficiente agua, la dieta también juega un papel importante. Los expertos recomiendan limitar los alimentos ricos en sal, azúcar y proteínas; no se debe comer demasiada carne roja, mariscos, órganos de animales. Algunos alimentos ricos en oxalato como espinacas, remolacha, amaranto, nueces, chocolate y té fuerte también deben usarse razonablemente, especialmente en personas con riesgo de cálculos de oxalato. Los pacientes deben aumentar las verduras y frutas frescas y las frutas cítricas.
Las personas con cálculos tampoco deben reemplazar completamente el agua filtrada con refrescos o bebidas azucaradas. El uso frecuente de estas bebidas puede aumentar los factores favorables a la formación de cálculos.
El Dr. Truong Van Tu, Jefe del Departamento de Nefrología del Hospital Central No. 1 de Tianjin (China), dijo que cuando los cálculos causan dolor punzante, los pacientes pueden tener dolor intenso en la zona lumbar, dolor que se extiende al abdomen inferior o la ingle, acompañado de hematuria, náuseas, vómitos, micción dolorosa o micción frecuente. Especialmente, si el dolor de espalda se acompaña de fiebre, escalofríos o disminución de la cantidad de orina, es necesario acudir al hospital de inmediato porque los cálculos pueden haber causado obstrucción e infección del tracto urinario.
Además, las personas que han tenido cálculos deben mantener el ejercicio, evitar sentarse durante mucho tiempo, no aguantar la orina y someterse a controles de salud periódicos. Los expertos recomiendan revisar periódicamente la orina y realizar ecografías del sistema urinario; las personas con alto riesgo de recurrencia deben ser monitoreadas con más frecuencia.
Lo más importante es que los pacientes no deben autotratarse con remedios de boca en boca como beber vinagre o refrescos carbonatados para "empujar" los cálculos. Estos métodos no tienen base científica y no pueden reemplazar un examen y tratamiento adecuados. Para las personas que han sido diagnosticadas con cálculos, la dieta y los métodos de prevención de recurrencia deben ajustarse en función de la composición de los cálculos y el asesoramiento de un médico.