El Dr. Gregg Fonarow, cardiólogo de la Universidad de California (EE. UU.), dijo que cuando el cuerpo se deshidrata debido al calor, el volumen sanguíneo disminuye, lo que hace que la presión arterial pueda bajar o cambiar repentinamente. "Beber agua ayuda a restaurar el volumen circulatorio, lo que ayuda a estabilizar la presión arterial y reducir la sensación de mareo", explicó.
Los expertos recomiendan que, al regresar del sol, se debe sentarse a descansar en un lugar fresco durante unos 5-10 minutos para que el cuerpo se adapte a los cambios de temperatura. Después, se puede beber un vaso de agua filtrada o agua tibia, dividido en pequeños sorbos para que el cuerpo absorba mejor.
Además del agua filtrada, algunas bebidas naturales como el agua de coco o el jugo de limón diluido también ayudan a rehidratar y liberar ligeramente electrolitos. Sin embargo, debes limitar las bebidas que contengan mucha cafeína o azúcar porque pueden hacer que el ritmo cardíaco y la presión arterial fluctúen.
Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), la deshidratación causada por el clima cálido es uno de los factores que pueden provocar cambios temporales en la presión arterial, especialmente en personas mayores o personas con enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, mantenerse hidratado y evitar los cambios bruscos de temperatura es una forma sencilla de proteger el sistema cardiovascular en los días calurosos.