Las bayas como las fresas son una fuente de vitamina C, fibra y muchos compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud. Gracias a su rico contenido nutricional y su delicioso sabor, las fresas suelen ser recomendadas por los nutricionistas para incluirlas en una dieta saludable.
La vitamina C en las fresas puede contribuir a ayudar a reducir los niveles de ácido úrico en sangre.
Además, esta fruta también proporciona folato, manganeso y muchos compuestos vegetales como antocianinas y ácido elágico. Se cree que los antioxidantes de las fresas pueden contribuir a reducir el estrés oxidativo, un factor relacionado con el proceso de envejecimiento y muchas enfermedades crónicas.
Cuando se combina con semillas de chía, el plato no solo aumenta el sabor, sino que también se complementa con muchos nutrientes beneficiosos. Las semillas de chía son una fuente de fibra soluble, proteínas vegetales, ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (ALA) y minerales como magnesio, calcio y fósforo. La combinación de fresas y semillas de chía ayuda a mejorar el valor nutricional de la comida, al tiempo que crea una sensación de saciedad duradera.
La fibra en las semillas de chía tiene la capacidad de absorber agua y formar una forma de gel en el tracto digestivo. Este proceso ayuda a ralentizar la digestión y la absorción de carbohidratos, apoyando así el mantenimiento de niveles de azúcar en sangre más estables después de las comidas. Esta es también una de las razones por las que las semillas de chía son elegidas por muchas personas para añadir a los desayunos o meriendas.
Además de ayudar a controlar el azúcar en sangre después de comer, la cantidad de fibra tanto en las fresas como en las semillas de chía también es beneficiosa para el sistema digestivo. La fibra juega un papel como fuente de alimento para las bacterias intestinales beneficiosas, contribuyendo a mantener un microbioma intestinal saludable. La suplementación diaria de suficiente fibra también está relacionada con la capacidad de apoyar la salud cardiovascular y controlar el peso.
Un batido de fresa combinado con semillas de chía puede ser una opción adecuada para el desayuno o las meriendas. En comparación con muchas bebidas procesadas que contienen mucho azúcar añadido, este batido proporciona más nutrientes y ayuda a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo.
El método de preparación es bastante sencillo. Se pueden utilizar entre 5 y 7 fresas frescas lavadas, combinadas con 1 cucharada de semillas de chía empapadas, luego molerlas con leche baja en grasa o yogur natural para crear un batido nutritivo. Según el gusto, se puede añadir hielo para realzar el sabor sin necesidad de añadir azúcar.
Los expertos en nutrición señalan que no se debe añadir demasiado azúcar, miel o jarabe a los batidos de fresa y semillas de chía. El uso de muchos edulcorantes puede aumentar la cantidad de azúcar y calorías en la dieta, reduciendo así los beneficios nutricionales que aporta el plato. Para optimizar el valor para la salud, se debe priorizar el uso de dulzura natural de la fruta y mantener una dieta equilibrada y diversa.