No solo se usa en el cuidado de la piel o la digestión, muchas personas también aprovechan el limón para ayudar a eliminar la placa de los dientes. Sin embargo, los expertos dentales creen que el uso de limón debe ser correcto para evitar dañar el esmalte dental.
El limón contiene un alto contenido de ácido cítrico, que tiene la capacidad de suavizar la placa y ayudar a limpiar la superficie de los dientes. Según la Asociación Dental Americana, los ácidos naturales pueden ayudar a descomponer la placa acumulada por los alimentos y las bacterias, lo que ayuda a mejorar el color de los dientes si se aplica de manera razonable y no se abusa.
Una forma sencilla es mezclar unas gotas de jugo de limón con agua tibia, luego usar esta solución para hacer gárgaras durante unos 10-15 segundos, y luego enjuagar con agua limpia. Esto ayuda a limpiar la cavidad bucal y ayuda a reducir ligeramente la placa. Otro método es mezclar jugo de limón con bicarbonato de sodio en una mezcla líquida, usar un cepillo suave para cepillar suavemente, pero solo debe aplicarse un máximo de una vez por semana.
Sin embargo, el Dr. Mark Burhenne, un dentista estadounidense, recomienda que después de usar limón, se enjuague la boca con agua limpia y no se cepille los dientes inmediatamente, ya que en este momento el esmalte dental se está ablandando temporalmente. Lo mejor es mantener la higiene bucal adecuada cepándole los dientes dos veces al día, usando hilo dental y realizando chequeos dentales periódicos.