La cáscara de mandarina es rica en flavonoides, especialmente hesperidina y nobiletina, compuestos antioxidantes fuertes. Estas sustancias ayudan a reducir la inflamación, mejorar la microcirculación y apoyar el proceso de filtración de sangre de los riñones. Además, el aceite esencial de la cáscara de mandarina también tiene un ligero efecto diurético, ayudando al cuerpo a eliminar los residuos y toxinas a través de la orina.
Según el Dr. Michael Greger, experto en nutrición clínica (EE. UU.), autor de muchos estudios sobre alimentos de origen vegetal: "Los flavonoides de las cáscaras de naranjos y mandarinas tienen la capacidad de proteger las células del estrés oxidativo, un factor directamente relacionado con la disfunción renal crónica". Cree que aprovechar la cáscara de mandarina seca, utilizada como té de hierbas, puede aportar ciertos beneficios para la salud renal si se usa de forma regular y moderada.
La medicina tradicional oriental también ha utilizado durante mucho tiempo cáscara de mandarina (cáscara de mandarina seca) para apoyar la digestión, reducir la flema y regular el qi y la sangre, factores indirectos que ayudan a reducir la carga sobre los riñones.
Sin embargo, los expertos recomiendan no abusar. La cáscara de mandarina debe lavarse, priorizando fuentes de mandarina sin residuos de pesticidas. Las personas con enfermedad renal crónica que estén siendo tratadas con diuréticos o medicamentos específicos deben consultar a un médico antes de usarla con regularidad.
Aprovechar la cáscara de mandarina correctamente no solo reduce el desperdicio de alimentos, sino que también abre una dirección para un cuidado renal simple y natural desde la cocina familiar.