Según el Dr. Tao Hong, subdirector del Departamento de Endocrinología y Metabolismo del Hospital An Trinh de Beijing (China), la grasa hepática no solo es un problema hepático, sino también una "señal" de advertencia de trastornos metabólicos del cuerpo.
Según el Dr. Tao Hong, los asiáticos tienden a acumular grasa visceral incluso cuando externamente no están demasiado gordos. Cuando aumenta el peso, la grasa se acumula fácilmente en los órganos, incluido el hígado. Esta condición prolongada puede provocar hepatitis, fibrosis y cirrosis, y al mismo tiempo aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas.
Sin embargo, si se detecta e interviene a tiempo, el hígado graso todavía tiene la capacidad de mejorar, incluso revertir. Los estudios clínicos muestran que reducir el 5% del peso corporal puede ayudar a reducir la grasa en el hígado; una reducción del 7-10% puede mejorar la inflamación y la fibrosis hepática.
Para controlar la grasa hepática, el Dr. Tao Hong enfatiza dos factores, incluida la reducción de la ingesta de energía y el aumento del consumo de energía.
En la dieta, es necesario limitar los carbohidratos refinados como arroz, fideos, pasteles; bebidas azucaradas, té con leche; alimentos ricos en azúcar y grasas como pasteles, rosquillas. Algunas frutas con alto contenido de azúcar también deben usarse a un nivel razonable. Cuando la energía ingerida supera la demanda, el exceso puede convertirse en grasa y acumularse en el hígado y muchos otros órganos.
En cuanto al ejercicio, los pacientes deben mantener el ejercicio regularmente, combinando ejercicios aeróbicos y de resistencia. Según los expertos, no es necesario hacer ejercicio de alta intensidad, lo importante es mantenerlo regularmente.
Para las personas con hígado graso severo, solo cambiar el estilo de vida puede no ser suficiente. Algunos medicamentos para la obesidad, incluido el grupo que actúa sobre el GLP-1, pueden ayudar a perder peso y reducir la acumulación de grasa en el hígado. Sin embargo, el uso de medicamentos debe ser evaluado e indicado por un médico.
El Dr. Tao Hong señala que cuanto antes se intervenga, más beneficioso será. Cuando la enfermedad ha progresado a una fibrosis grave o a la etapa inicial de la cirrosis, la eficacia del tratamiento puede disminuir. Por lo tanto, las personas en riesgo deben someterse a exámenes tempranos para evaluar el estado del hígado.
En la práctica clínica, el índice FIB-4 combinado con la prueba de cirrosis hepática se puede utilizar para identificar casos de alto riesgo. Para las personas que ya tienen hígado graso pero no cirrosis, es necesario controlar bien el peso, el azúcar en sangre, la presión arterial y la grasa en sangre.
La grasa hepática, por lo tanto, no es solo un problema del hígado en particular, sino también una advertencia sobre la salud metabólica. La detección temprana y el cambio de estilo de vida adecuado pueden ayudar a los pacientes a controlar e incluso revertir esta condición.