Cuando se usa correctamente, el jugo de pomelo no solo ayuda a desintoxicar, sino que también ayuda a reducir la grasa hepática y mejorar la salud general.
Según expertos de la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan (EE. UU.), el pomelo contiene flavonoides y vitamina C que ayudan a reducir el estrés oxidativo, apoyando así la función hepática. En particular, el compuesto naringenina en el pomelo puede ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado y mejorar el metabolismo de las grasas.
Una fórmula sencilla recomendada por muchos expertos es combinar pomelo con miel y agua tibia. La forma de hacerlo es bastante fácil: exprimir jugo de pomelo fresco, añadir una cucharada de miel y mezclar con agua tibia, beber por la mañana. La miel contiene antioxidantes naturales que ayudan a apoyar el hígado, mientras que el agua tibia ayuda al cuerpo a absorber los nutrientes de manera más efectiva.
Además, el pomelo combinado con jengibre también es una buena opción. El jengibre contiene gingerol que tiene efectos antiinflamatorios y favorece la digestión. Según un estudio publicado en la Biblioteca Médica Nacional de los Estados Unidos, complementar con jengibre puede ayudar a reducir las enzimas hepáticas y mejorar la grasa hepática no alcohólica.
Sin embargo, los expertos señalan que no se debe beber jugo de pomelo cuando se tiene demasiado hambre o se consume en exceso todos los días. Las personas que están tomando medicamentos para el tratamiento también deben consultar a un médico porque el pomelo puede afectar el metabolismo de algunos medicamentos.
Mantener el hábito de beber jugo de pomelo de 2 a 3 veces por semana, combinado con una dieta saludable, ayudará a apoyar la desintoxicación hepática de manera efectiva y segura.