El principal ingrediente activo de la cúrcuma es la curcumina, un poderoso antioxidante que ayuda a reducir la inflamación y proteger las células hepáticas del daño.
Según los expertos, la curcumina puede ayudar a reducir la inflamación crónica en el hígado y contribuir a mejorar la función hepática en personas con hígado graso. Además, la cúrcuma también ayuda a estimular la producción de bilis, apoyando así el proceso de digestión de grasas y reduciendo la presión sobre el hígado.
El Dr. Andrew Weil, experto en medicina integrada en Estados Unidos, dijo: "La curcumina en la cúrcuma tiene la capacidad de combatir la inflamación y proteger el hígado, especialmente útil cuando se combina con una dieta saludable, el uso regular de cúrcuma puede apoyar el proceso de recuperación hepática natural".
Sin embargo, para una buena absorción de curcumina, los expertos recomiendan combinar la cúrcuma con pimienta negra o grasas saludables como el aceite de oliva. Esto ayuda a aumentar la capacidad de absorción de curcumina en el cuerpo.
Algunas formas de uso comunes incluyen: mezclar el polvo de cúrcuma con agua tibia, cocinar sopa o agregar cúrcuma a los platos diarios. Sin embargo, no debe abusarse, especialmente para personas con enfermedades estomacales o que están tomando anticoagulantes.
Los expertos también enfatizan que la cúrcuma solo desempeña un papel de apoyo. Para restaurar el hígado de manera efectiva, es necesario combinar una dieta científica, limitar el alcohol y mantener un estilo de vida saludable.