Cuando la deficiencia de vitamina B3 es prolongada, el cuerpo puede mostrar muchos signos anormales, pero es fácil confundirlo con la fatiga común.
Según el Instituto Nacional de Salud de EE. UU., una de las manifestaciones tempranas de la deficiencia de vitamina B3 es el daño cutáneo. Los pacientes pueden experimentar enrojecimiento, oscurecimiento, descamación o volverse más sensibles al sol. Las áreas de la piel del cuello, los brazos o la cara a menudo se ven más claramente afectadas.
La deficiencia de vitamina B3 no solo afecta a la piel, sino que también afecta al sistema nervioso. Las personas con deficiencia de niacina pueden sentir fatiga prolongada, dolor de cabeza, disminución de la concentración, irritabilidad o cambios de humor. En algunos casos, también aparecen insomnio, mareos o entumecimiento en brazos y piernas.
Además, el cuerpo también puede experimentar síntomas digestivos como pérdida de apetito, náuseas o diarrea. Si la deficiencia es grave durante un período prolongado, el paciente corre el riesgo de contraer pellagra, una enfermedad relacionada con la deficiencia de niacina con manifestaciones típicas en la piel, los nervios y la digestión.
Los expertos recomiendan mantener una dieta diversa con alimentos ricos en vitamina B3 como pescado, pollo, carne magra, cacahuetes, hongos y cereales integrales. Las personas que beben alcohol con regularidad, comen mal o tienen enfermedades gastrointestinales deben prestar atención al riesgo de deficiencia de este micronutriente.
Si aparece una condición de daño cutáneo prolongado acompañado de fatiga, trastornos nerviosos o digestivos, las personas deben acudir a un examen para que se les revisen y complementen adecuadamente.