Sardinas
Las sardinas son uno de los tipos de pescado más destacados por su contenido de calcio. Gracias a su pequeño tamaño, los huesos de las sardinas son blandos y fáciles de comer, especialmente cuando están bien cocidos o enlatados.
Según los expertos en nutrición, las sardinas contienen muchos omega-3, vitamina D y calcio, un trío de nutrientes importantes que ayudan a mantener la densidad ósea. Los expertos evalúan que este es un pescado bajo en mercurio y adecuado para una suplementación regular en la dieta.
Anchoas
El anchoa es un plato familiar en las comidas familiares vietnamitas. Después de freírlo crujiente o guisarlo hasta que esté tierno, los huesos del pescado casi se disuelven al masticarlo, por lo que los comensales pueden usarlo entero.
El anchoa es rico en calcio, proteínas y ácidos grasos omega-3. Este tipo de pescado también contiene muchos minerales como selenio y hierro, que apoyan la salud cardiovascular y el sistema inmunológico.
Pez arenque pequeño
El arenque pequeño también es una opción nutritiva con huesos blandos que son fáciles de comer después de estofar o cocinar al vapor. Este es un tipo de pescado común en muchos países de Europa del Norte y Asia.
Los peces pequeños que se pueden comer con huesos como el arenque o las sardinas ayudan a aumentar la cantidad de calcio natural sin depender demasiado de los suplementos alimenticios.
Los expertos recomiendan comer pescado de 2 a 3 veces por semana para complementar los nutrientes para el cuerpo. Sin embargo, es necesario limitar el procesamiento demasiado salado o freír con mucho aceite para evitar afectar la salud cardiovascular.