Seleno
El selenio es un mineral importante para la actividad de la glándula tiroides, que participa directamente en la producción y el metabolismo de las hormonas. Complementar con suficiente selenio ayuda a mejorar la función de la glándula tiroides y, al mismo tiempo, apoya la protección de las células contra los daños causados por la inflamación y el estrés oxidativo.
Yodo
El yodo es un componente esencial para sintetizar hormonas tiroideas. La deficiencia de yodo puede deteriorar la función tiroidea y afectar el metabolismo del cuerpo.
Las fuentes naturales de yodo se encuentran en algas marinas como algas marinas, algunos mariscos y frutas como las fresas. La suplementación adecuada de yodo ayuda a mantener la actividad estable de la glándula tiroides.
Antioxidantes
El estrés oxidativo causado por los radicales libres puede dañar la glándula tiroides. Por lo tanto, los alimentos ricos en antioxidantes juegan un papel importante en la protección de este órgano.
Las bayas, las cerezas, las fresas o las frutas astringentes ayudan a reducir la inflamación, fortalecer la inmunidad y limitar el riesgo de lesiones a largo plazo.
Zinc
El zinc está estrechamente relacionado con el proceso de regulación hormonal y la actividad de la tiroides. Mantener una cantidad suficiente de zinc ayuda a mejorar la función inmunológica y apoya el metabolismo. Las semillas de calabaza son una rica fuente de zinc natural.
Ácidos grasos omega-3
El omega-3 ayuda a reducir la inflamación, apoya el equilibrio hormonal y mantiene la salud de la tiroides. Las fuentes de omega-3 vegetales se encuentran en semillas de lino, semillas de chía, semillas de espino. Complementar una pequeña cantidad de aceite de linaza al día o aumentar los alimentos de origen vegetal es una forma sencilla de proporcionar este nutriente.