Los expertos advierten que dos bebidas comunes pueden afectar significativamente la salud del hígado.
Bebidas azucaradas
Especialmente los refrescos embotellados o los refrescos con jarabe de maíz rico en fructosa. Según expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan, consumir mucho azúcar fructosa puede obligar al hígado a convertir el exceso de azúcar en grasa. Este proceso prolongado puede aumentar el riesgo de hígado graso no alcohólico. La enfermedad suele progresar silenciosamente, pero puede provocar hepatitis o cirrosis si no se controla.
Alcohol
Aunque se usa comúnmente en las comidas o reuniones, el alcohol sigue siendo una de las principales causas de daño hepático. El hígado debe trabajar continuamente para descomponer el alcohol. Si la cantidad de alcohol ingerida es excesiva o prolongada, las células hepáticas pueden dañarse, lo que lleva a enfermedades como la enfermedad hepática alcohólica.
El Dr. Rohit Loomba, especialista en hígado y bilis de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, dijo: "Gan tiene una buena capacidad de autocuración, pero consumir demasiadas bebidas azucaradas o alcohólicas durante mucho tiempo puede deteriorar la función hepática".